Confesiones de Medianoche: `El chico gay que era alérgico a sí mismo´
08.Jun.2025. Anécdotas. Cada vez que viajo, enciendo mis aplicaciones para conocer otros hombres para ver qué hay alrededor. En algunas ciudades, me sorprendo por lo cerca que me aparecen (en ocasiones a escasos metros) o lo lejos que están. Todo el mundo sabe que a medida que te alejas del centro de una localidad o cuando estás en un hotel de un pequeño pueblo, el hombre más cercano está a kilómetros de distancia.
Ahora bien, creo que todo el mundo sabe que si estás en un hotel en un pueblo pequeño, te conviertes en carne fresca para muchos hombres que no tienen sitio y que tienen mucha “hambre”. Son hombres que no tienen lugar ya sea porque son hombres casados, porque viven con su familia o comparten piso. Es divertido cuando te conviertes en un premio y se pelean por ti, hombres que son capaces de desplazarse kilómetros para verte y conocerte en la propia habitación de hotel.
Eso sí, debo recocer que más de una vez he tenido que cruzar los dedos para que el hombre que se ha ganado mi atención no sea un loco o un asesino en serie y en la espera me he descubierto sudando frío. Creo que ese susto lo tenemos todos los que una vez hemos metido a un desconocido en casa o en una habitación de hotel. Quizás esa adrenalina es parte de la emoción.
Hasta el sol de hoy siempre he tenido buen olfato. Aunque debo confesar que una vez me pasó una situación muy curiosa que me sorprendió mucho. No di con un asesino en serie porque de lo contrario, no estaría escribiendo estas líneas. Tampoco dí con un loco, porque ese chico era alguien muy normal. Pero si era un chico excepcional.
Recuerdo que se trataba de un chico decente y trabajador de unos venti-muchos años que aun vivía con su familia. Era evidente que era un chico que estaba en el armario porque parecía un poco asustado. Luego cuando comenzamos a hablar, se relajó y nos dimos cuanta que había cierta química entre nosotros. Recuerdo que después de desnudarnos me pidió en un par de ocasiones que me secara un poco (cuando me emociono mucho, suelo ser muy húmedo) y no fue problema. El chico me comentó que solía ser alérgico al semen de otros hombres (incluso el líquido pre-seminal).
Le pregunté qué le pasaba o qué sentía cuando su piel estaba en contacto con semen y me dijo que su piel inmediatamente se enrojecía y que además de la irritación, sentía picazón o un pequeño ardor. Me pareció una situación curiosa pero comprensible, dado que conozco personas que le pasa una situación similar con algunos frutas o comidas.
El chico en cuestión del que no me acuerdo su nombre, me dijo que no disponía de mucho tiempo, así que después de besarnos y juguetear un poco, decidimos masturbarnos, cada uno por separado. Yo acabé primero que él (estaba muy excitado) con mucho cuidado de no salpicarle y luego fue el turno de él. Y entonces sucedió algo que me sorprendió y me descolocó mucho. Cuando él llegó al orgasmo, su propio semen cayó en su abdomen y vi cómo se horrorizó ante ello, diciendo que aquello le estaba produciendo daño.
El chico comenzó a decirme que su propio semen le estaba irritando, comenzó a hablarme un poco fuera de sí, como aquello le estuviera quemando su cuerpo. Ante mi rostro de incredulidad me decía que viera cómo estaba su piel irritada (y yo no veía nada). Mientras se limpiaba él seguía nervioso y exaltado. Le pedí que se calmara y me preguntó si podría ducharse o o lavarse. Le contesté que por supuesto, que podría hacer ambas cosas. El chico, aun nervioso, se levantó de la cama y salió corriendo al baño de la habitación a lavarse.
Al salir del baño el chico se disculpó conmigo y me comentó que él era alérgico también a su proprio semen y que por eso había tenido esa reacción. Un poco avergonzado, se vistió, se despidió y se fue.
Cuando el chico se fue de mi habitación, me quedé mirando la puerta con mucha pena. Me pregunté cómo era posible ser alérgico a tu propio semen. Me pregunté cómo era posible intimar con otras personas siendo alérgico al propio semen. Me pregunté cuántos hombres habrán en el mundo como él y cómo sería la vida sexual de alguien como él.
Siempre que recuerdo esta anécdota, me entran serias dudas de si fue algo psicológico o real, pero independientemente de la respuesta, creo que es imposible tener una salud sexual saludable sea real o psicológico. A pesar de que estuve en ese hotel por más de un mes, jamás le vi conectado (supongo que me bloqueó al salir) y nunca más volví a saber de él.
El anti-alérgicos
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