gays en discoteca gay con blackout de tanto beberConfesiones de Medianoche: `Mi blackout en la discoteca gay´

 

19.Ene.2017. Anécdotas. Mi nombre es Agustín. Soy colombiano pero me vine a vivir a España hace tres años. Como mis padres son italianos y tengo la nacionalidad, me vine a Europa hace cuatro. Primero estuve en Italia, pero ahora estoy viviendo en España, donde creo que tengo más oportunidades. De hecho, me va mejor aquí en Madrid que en Milán. Mucho mejor.

 

El mundo gay aquí en Madrid no tiene nada qué ver con el de ninguna ciudad de Colombia. Tampoco con Milán, donde viví por poco tiempo, ni ninguna de las otras ciudades que he conocido. El centro de Madrid es muy gay: Sol, Lavapiés, Malasaña y Chueca, por supuesto, el barrio gay por excelencia.

 

Ya para mi es totalmente normal ver a dos chicos tomados de la manos por la calle, o abrazados, o besándose. Fue difícil para mi hacerlo la primera vez. Ya me sale natural. Uno se acostumbra o se adapta rápido a estas cosas. Jamás pensé que podría hacer estas cosas. Soy de Medellín, Colombia. Allá estamos a años luz de hacer estas cosas con tanta normalidad y naturalidad.

 

Sea solo o acompañado, nunca perdí el conocimiento en una discoteca gay en mi país. Y eso que bebo mucho. Tampoco fui víctima de burundanga, esa droga sexual que te hace perder el conocimiento, que te hace perder la voluntad y te deja a merced de alguien con inescrupulosas intenciones.

 

Juro por Dios y mi madre que pensé que me habían dado Burundanga esa noche. A veces lo pienso. Lo cierto es que no creo que haya sido así. Pero no recuerdo nada de lo que sucedió en un periodo de casi ocho horas. No se qué hice, qué dije, con quién hablé, con quien interactué, con quién me besé, nada. No recuerdo nada. Nada de nada.

 

imagen dentro de una discoteca gayMe vino a pasar en Madrid. En una de mis discotecas gays favoritas: El Bearbie. Cómo quisiera recordar lo que sucedió esa noche...

 

Una noche que no era para salir de marcha (de rumba)

Siempre que salgo tomo mis precauciones. Suelo comer mucho para hacer estómago. Pero estaba haciendo dieta. Quería perder peso para verme fabuloso en verano, especialmente en el Orgullo de Madrid, día en que aparecen los hombres más guapos de todo el mundo, todos sin camisa, chicos de todos los tamaños, colores y sabores.

 

Pero un vecino español (no gay) me invitó a tomarme algo en Malasaña, barrio que no conocía bien. Recuerdo que esa noche sólo había cenado unas galletas tipo crackers, y un vaso de leche. Pero me dije que me tomaría un par de cervezas y listo. Mi primer error. Mi craso error.

 

Resulta que los amigos de mi vecino, un par de españoles y un veneco, eran muy simpáticos. Todos heteros para mi desgracia, pero guapos. Así que no sólo fueron dos cervezas. ¿Fueron siete? ¿Ocho? No tengo idea...

 

Primero fue jugar billar. Luego, la idea era irnos de marcha. Cuando comenzaron a hablar con unas chicas del bar, pensé que ya no tenía nada qué hacer allí. Decidí irme a casa. Pero había un problema. Estaba muy cerca de la calle Fuencarral, calle que divide al bario de Malasaña con el barrio gay por excelencia: Chueca. Fue allí cuando ocurrió mi segundo error. Mi otro yo tomó control de mi cuerpo: ¿Qué tal si nos tomamos una copa en el Bearbie?

 

El Bearbie, ubicado en la Plaza de Pedro Zerolo 2, antigua plaza de Vázquez de Mella, es originalmente un bar de osos. Pero no sólo van osos. Realmente van hombres de todas las edades, aunque el promedio es alrededor de los 30 años. Es uno de mis sitios favoritos. Allí la gente es más relajada. Se puede conocer gente con más facilidad y lo mejor de todo, es que la mayoría son hombres velludos. Si. Los españoles suelen ser muy velludos. Gracias a Dios. Suelo ir mucho, pero ese viernes no estaba en mis planes.

 

noche de copasEn mi estómago había unas galletas, un vaso de leche, no se cuántas cervezas y ahora quería irme a tomar una copa en el Bearbie. Una sola. Lo que no sabía, es que una copa más podía hacerme perder el conocimiento. Pasaban las tres de la mañana.  

 

Recuerdo que pagué mi entrada al local, que me daba derecho a una copa y di mi vuelta de reconocimiento. Estaba contento. Mi cabeza suele asociar música+chicos+discoteca con alcohol y pronto me dio sed. Debí bailar, sudar, esperar. Pero allí vino mi tercer error. Pedí un cubata. Me costó ir a la barra, me costó salir de ella pero me fui bailando y bebiendo mi copa. Recuerdo que un hombre alto se me acercó mucho. Un tío muy alto. Bebí de mi copa y lo miré inclinando mi cabeza hacia arriba para mirarle directo a los ojos. De verdad que era muy alto. Me sonreía... De allí no recuerdo más...

 

Mi encuentro con la realidad... siete horas después

Desperté sentado en la sala de mi casa. A las 11:00 de la mañana. Cuando desperté me sentía desorientado. No sabía qué hacía allí, qué hora era, qué había pasado. Tuve que reconstruir todo. Mi salido con mi vecino, sus amigos... la discoteca gay... allí se acababan todos mis recuerdos.

 

No reparé en darme cuenta en que tenía puesto un abrigo que no era mío. En mi cuello, una bufanda que no me pertenecía. Cuando me di cuenta de ello me asusté. Me asusté mucho... ¿De quién demonios era esa bufanda y ese abrigo? Me levanté del sofá y comencé a revisarme. Pensé en que me habían administrado alguna droga sexual o burundanga.

 

Pero afortunadamente tenía mi billetera, tenía mi teléfono, revisé en casa y no habían robado nada. Pero comencé a temblar del susto. Me revisé para saber si había tenido sexo y al parecer no tuve. Pero me sentía impotente. ¿Qué demonios había pasado? ¿Por qué tenía una ropa que no era mía? ¿Dónde estaba mi abrigo? ¿Mi bufanda?

 

hombre sexy que no recuerda lo que pasó anocheCuando vimos en el cine la peli "¿Qué pasó ayer? Tendemos a reírnos. Cuando te pasa a ti quieres llorar, gritar, hacer lo que sea para recordar lo que pasó. Allí estaba yo, en medio de la sala de mi casa, con una bufanda y un abrigo que no eran míos. Me robaron mi abrigo. Era mucho mejor que el que tenía puesto.

 

Me desvestí y pasé todo el día acostado en el sofá, lamentando mi comportamiento. Pudo haberme pasado algo peor. Pudieron haberme quitado el teléfono o mi billetera. Pudieron haber desvalijado mi piso. Pudieron haberse aprovechado sexualmente de mi. Hay hombres que buscan tener sexo con hombres que estén buenos y borrachos porque saben que sobrios no les prestarían atención. Di gracias a Dios. Me prometí "no beber nunca más"... 

 

No todos los blackouts son iguales. Hay dos tipos: de “bloque” y “fragmentario”. El fragmentario es cuando la persona pierde la memoria de manera intermitente, mientras que el blackout de “bloque” se refiere a perder los recuerdos de periodos muy largos de tiempo. Quienes experimentan el primer tipo, generalmente pueden recordar los eventos olvidados cuando alguien les cuenta lo sucedido. Los que experimentan el segundo tipo, no.

 

Yo no recuerdo nada en en espacio de varias horas. Tuve un blackout de bloque.

 

La llamada perdida que cambió todo

Allí, en mi sofá. Lamentándome por mi abrigo perdido, dando gracias porque no me robaron ni me hicieron daño, comencé a ver los mensajes y llamadas perdidas que tenía ese sábado por la mañana. Había quedado en salir con unos amigos y me habían llamado para saber dónde estaba.

 

Les escribí por whatsapp disculpándome a cada uno de ellos. Me sentía avergonzado. El peor de todos. Pero de pronto algo llamó mi atención. Tenía una llamada perdida a las cinco de la mañana. Mis ojos no podían creer lo que veían. Porque la llamada era perdida, pero no era un número desconocido. La llamada pertenecía a un "Miguel Angel Mallorca"... ¿Quién demonios era Miguel Angel Mallorca? ¿Cómo era que yo tenía una llamada perdida de él? ¿Cómo era que yo había registrado su número? ¿Cómo era posible que no me acordara de nada?

 

Quería vomitar.

 

Me armé de valor y le escribí un whatsapp:

 

"Hey... perdona... tengo una llamada perdida tuya en mi teléfono... ¿nosotros nos conocimos anoche?"

 

hombre aerieSu respuesta fue:

 

"¿Qué pasa Agustín?, ¿cómo amaneces? Claro!!! Eres un colombianito simpático. Claro que nos conocimos anoche... tu estabas muy borrachito..."

 

Me volví a armar de valor. Lleno de vergüenza. Es totalmente embarazoso hablar con alguien que dice conocerte pero de quien tu no te acuerdas.

 

Miguel Angel Mallorca resultó ser un español muy simpático. Venía de la ciudad de Mallorca. Estaba de visita a Madrid. Me contó cómo nos habíamos conocido. Me envío fotos para que lo recordara, me contó que el mismo grabó su número en mi teléfono porque yo no podía ni manipularlo por lo borracho que estaba. Y yo no me acordaba de nada de eso. Hay gente que cuando pierde el control de sí, suele subirse a las mesas, quitarse la ropa, tener sexo sin protección, y hacer otras locuras. Le tuve que preguntar:

 

"Miguel Angel... ¿cometí una locura anoche?"

 

Miguel Angel Mallorca se rio de mi un buen rato. A continuación me dijo que sólo habíamos hecho una travesura. Sudé frío... pero le pregunté:

 

"¿Qué hice Miguel Angel?"

 

El me respondió:

 

"Nos dimos unos buenos besos... tu y yo... ahhh y un tercero que andaba por allí.... Nos besamos entre tres..."

 

Era una realidad. Quería que me tragara la tierra. Efectivamente había tomado el control de mi cuerpo ese otro yo. Haciendo cosas que nunca haría yo en mi vida en estado sobrio.

 

"¿No hicimos nada más Miguel Angel?... mira que me quedé con tu abrigo y tu bufanda..."

 

A lo que él me respondió: "Ehh... no son míos Agustín... yo tengo mi bufanda... y mi abrigo. Justo antes de cerrar la discoteca me fui. Tu te quedaste". 

 

javier francisco escobarYo volvía al punto de partida. ¿Qué demonios había pasado? ¿Por qué tenía una ropa que no era mía? ¿Dónde estaba mi abrigo? ¿Mi bufanda? Le dije a Miguel Angel que había despertado en la sala de mi casa con un abrigo y una bufanda que no eran mías. Miguel Angel me dijo que probablemente alguien se había llevado las mías. Pero eso no tenía sentido, yo había dejado mi bufanda y mi abrigo en el ropero. Entonces Miguel Angel me dijo: 

 

"Si dejaste tus cosas en el ropero y tienes el ticket, todavía tus cosas están allí".

 

Revisé mi billetera y el ticket estaba allí...

 

Esa tarde de sábado volví a la discoteca, estaban abiertos pero aun no había nadie. Le dije al señor del ropero que había ido a buscar mi abrigo y mi bufanda que había dejado el viernes anterior por la noche.

 

El señor me dijo:

 

 "Si tienes el ticket, tus cosas están allí"

 

 Cuando le mostré el ticket al señor me miró con cara de asombro, pero se fue al ropero a buscar mis cosas. Al cabo de unos minutos venía de regreso y me traía mi abrigo y mi bufanda... pero al dármelos me dijo:

 

"¿Te puedo hacer una pregunta? Con el frío que hacía anoche... ¿Cómo es que te fuiste sin tu abrigo y sin tu bufanda?"

 

chico reflexivoYo le respondí:

 

"La verdad no se señor... pero este otro abrigo y esta otra bufanda aparecieron en mi casa... no me pertenecen... se los dejo... por si alguien viene a reclamarlos..."

 

El señor me miraba atónito. Pero no tenía nada más qué decirle. Me di media vuelta y salí de allí.

 

Los siguientes días estuve neurótico. Veía a gente en la calle y me preguntaba si los habría visto aquella noche, si habría conversado con ellos también. Si tendría alguna anécdota más. Si entre aquellos hombres se encontraba el verdadero dueño del abrigo y la bufanda que aparecieron en mi casa. Supongo que al cerrar la discoteca vi esas prendas, las cogí y me fui a mi casa, en lugar de ir por las mías que se encontraban en el ropero. Dejé a alguien pasando frío aquella noche. Me muero de vergüenza de sólo pensarlo.

 

Miguel Angel Mallorca tenía planes ese sábado por la noche y se regresaba a Mallorca el domingo. Nunca le conocí. Corrijo. Nunca le conocí en estado sobrio. Tampoco sabré a ciencia cierta qué sucedió esa noche. Daría lo que fuera porque alguien me hubiera filmado y tener la oportunidad de saber las cosas que hice o dije. No le deseo un blackout a nadie. Ni a mi peor enemigo.

 

Espero no volver a repetir una pesadilla como esa. Se que aquél sábado me prometí no beber nunca más. Fui un poco exagerado. Ahora mi lema es "No beber tanto nunca más". No quiero otro blackout. No quiero otra laguna mental en mi vida. Nunca más.

   

Agustín

 


¿Quieres compartir con nosotros tus anécdotas, vivencias, experiencias, o cualquier cosa que se te ocurra? Con nosotros puedes hacerlo enviándola a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Con gusto publicaremos tu boceto, tu idea o tu texto en nuestra sección Confesiones de Medianoche. Anímate!! 

 

Recomendamos ver también:

 


¿Quieres compartir un comentario, observación o duda sobre este artículo o cualquier otro? Escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Mantente informado sobre cada una de nuestras publicaciones agregándonos a tu FACEBOOK y/o a tu TWITTER.


Pin It