Hombre sin camisa atractivo y rompecorazones El Rompecorazones (o el síndrome del calientapollas)

 

21.Sep.2018. Curiosidades. Algunas personas van por la vida creando expectativas en los demás, que luego no se van a cumplir.

 

Seducen, enamoran, dan, quizás, de aquello que saben que el otro anhela enormemente. Crean un estado intenso de intimidad, hacen sentir al otro importante o valioso. Transmiten la sensación de "que uno ha encontrado a la persona que se esperaba" o que son maravillosos. Pero un día, sin más ni más, desaparecen. Es la fotografía de un rompedor de corazones (o el síndrome del calientapollas)¿Te has topado con alguno de ellos?

 

En ocasiones no es algo erótico, pues aunque sean seductores y busquen sexo, hacen sentir que hay algo más. Algo que llega hondo y que desbloquea las defensas de su víctima, quien se entrega involuntariamente a un estado de entusiasmo e ilusión condenado al fracaso.

 

Son personas con un don, un encanto que les hace irresistibles. Se presentan como simpáticas, interesantes, que tienen en cuenta al otro como ser humano. A veces son serviciales o entregadas. Quizás son especialmente guapos o atractivos, o al menos lo consiguen parecer, acercándose a personas que son más débiles o más necesitadas y que fácilmente van a caer en ese hechizo.

 

Todo esto es una estrategia inconsciente en principio, hasta que se repite demasiadas veces (incluso para ellos), llevándoles a tener qué conquistar, atraer, seducir.... pero con el fin de sentirse valiosos, o sentir que tienen cierto poder, o que no están en el lugar de los abandonados, sino en el de los que abandonan (pues no lo soportarían). Huyen a la primera de cambio, tal vez dicen que no quieren comproterse o dan a entender que no es posible una continuidad.

 

Hombre sin camisa calientapollasEs una problemática narcisista en la que se juega con los sentimientos de los demás, para mantenerse con cierto valor y que implica no sentirse culpables del daño que se hacer, pues no pueden realmente "ver" al otro en su integridad como personas.

 

Usan a los otros para sus necesidades psicológicas, pero son incapaces de querer a nadie. Ni siquiera a ellos mismos. En todo caso, pueden pensar que el otro es tonto por lamentarse de su suerte, o que dramatiza en exceso, que hizo mal enamorándose "pues le había dejado claro desde el principio que no había nada más".

 

Son personas que pasan de una relación a otra, como de "oca en oca". Precisamente para no sentir pérdida o carencias y no poder deprimirse nunca, que es lo que en el fondo ocultan, una depresión larvada, pero profunda.

 

Ante personas así hay que huir cuanto antes, pues no es posible cambiarlas con el cariño ni con el diálogo. Lo triste es que normalmente es demasiado tarde para...

 

...su víctima.

 

Ignacio Diaz Carvajal

Artículo publicado en la Revista Zero No. 89.

 

 

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