hombre sentado en tvAntirretrovirales: efectos secundarios en la sexualidad

 

10.Oct.2018. Salud. Muchos son los efectos secundarios de los medicamentos contra el VIH: alteraciones del sueño, náuseas, mareos, dolores de cabeza, debilidad, dolor muscular, colesterol alto, aumento de los niveles de enzimas hepáticas, lipodistrofia (combinación de cambios en el cuerpo asociados a la pérdida y/o depósitos de grasa), y un sin fin de adversidades.

 

Pero se habla poco de los efectos sobre la sexualidad. Entendamos un poco cómo es que los antirretrovirales juegan un papel importante en este campo.

 

Si tu eres de las personas que antes de saberte infectado con el virus del VIH y de tomar antirretrovirales estabas siempre a tope y podías con todos los hombres que se te pusieran enfrente y ahora te encuentras que no das ni el ancho y que muchas veces no tienes ni ganas: pues bienvenido al club. No te preocupes. No estás perdiendo potencia, sólo es cuestión de que sepas que los fármacos provocan efectos a nivel del sistema nervioso central y esto repercute en síntomas como la depresión, la fatiga, el malestar, la inestabilidad, la debilidad general, etc. Y la líbido baja al estar con alguno o varios de estos síntomas, e incluso, puede llegar a presentarse la impotencia.

 

No es que los medicamentos en sí tengan un efecto directo sobre la sexualidad, pero de una u otra forma contribuyen. Algunos expertos estiman que hasta el treinta por ciento de las personas seropositivas padecen depresión seria durante el inicio del tratamiento. Ya el hecho de ser seropositivos nos deprime y si a eso le sumamos el tener un horario fijo para tomar los medicamentos, preocuparnos porque nos ha salido un granito, estar pensando en el rechazo o sentir cansancio (entre una lista de factores), puede bloquearnos nuestra actividad sexual y nos vemos sumergidos en una sensación de impotencia que no nos podemos explicar

 

Al estar deprimidos sufrimos de cansancio, estamos apáticos y, en el sexo, pendientes de "funcionar bien". Pero, ¿cómo queremos "funcionar bien" si no estamos bien? No existe una relación directa entre sexualidad y medicamentos y muy poco se ha escrito sobre esta relación, pero si analizamos lo que estamos tomando y le explicamos a nuestro médico nuestra baja de líbido o, incluso, la impotencia sexual que ahora tenemos, él podría indicarnos si es necesario cambiar de fármacos o darnos algunos antidepresivos suaves o incluso nos puede recomendar esperar un tiempo hasta que los efectos por sí solos desaparezcan. No consumas ninguna droga o revitalizante sexual sin antes consultarlo, ya que pueden tener interferencias con los medicamentos.

chico en blanco v ynegro 

Algunos fármacos utilizados contra el VIH que causan o empeoran la depresión y provocan otros trastornos emocionales son:

 

  • Efavirenz / emtricitabina / tenofovir disoproxil (Atripla): alteraciones del sueño, problemas de concentración, ansiedad, depresión.
  • Efavirenz (Sustiva, Stocrin): depresión, pensamientos suicidas.
  • Rilpivirina emtricitabina / tenofovir disoproxil (Eviplera): cambios de humor, depresión.
  • Rilpivirina / tenofovir alafenamida / emtricitabina (Odefsey): insomnio, depresión.
  • Rilpivirina (Edurant): depresión.
  • Dolutegravir (Triumeq): depresión, insomnio.

 

Otros efectos secundarios se encuentran resumidos en la tabla preparada por la Nam y la gTt, organizaciones que han adoptado todas las precauciones razonables en la elaboración de su publicación. En dicha tabla, se muestran los medicamentos para el VIH aprobados en la Unión Europea hasta septiembre de 2016. Como es de esperarse, la información debería emplearse siempre acompañada de asesoramiento médico profesional.

 

La presencia de estos síntomas secundarios depende de la respuesta de cada organismo. No en todos los casos se presentan y muchas veces suelen ser transitorios y desaparecer después de un tiempo de ingerir los fármacos.

 

Cuanto más te atormentes por no funcionar, ya sea por una o varias veces que te haya pasado, más seguirá el problema presente. No pienses con la cabeza de abajo, utiliza la de arriba y quítate la pena y vuelve a disfrutar como antes. Eso si, con preservativo, para evitar que adquieras alguna otra infección de transmisión sexual.

  

Manuel Figueroa

Artículo publicado en la edición No. 89 de la revista ZERO.

 

  

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