pareja chico y doctorConfesiones de Medianoche: `Mi encuentro con el doctor morboso´

 

10.Ene.2019. Anécdotas. Me llamo Gerardo y vivo en una ciudad a hora y media de la capital de Venezuela, se llama Maracay, pero trabajo ocasionalmente en Caracas y cuando eso sucede, me quedo en casa de mi mejor amigo, quien por cierto, es hetero.

 

Gracias a las aplicaciones tengo cientos de contactos en mi teléfono. A muchos no los conozco. Pero hace una semana, decidí conocer a uno de ellos. Un doctor que tenía fotos buenas y que por cam se veía bien. Sin embargo, en persona se veía mejor. Mucho, mucho mejor.

 

El encuentro

El doctor tiene 38 años, es blanco, velludo, acuerpado, todo un descendiente de italianos. Es de una especialidad que me reservaré. Un doctor bellísimo.

 

Nos conocimos y fuimos a su casa. Cuando llegamos, conversamos un rato de cualquier cosa, política, si emigrar a otro país o no, etc. Pensé que seríamos amigos.

 

En algún momento me tomó de la mano y me dio unos besos que respondí con todo el gusto del mundo. De pronto, ya estábamos en su habitación y nos quitábamos la ropa.

 

Fui yo quien tomó el control. El doctor es una de esas personas de cuerpo sensible al tacto. Disfruté demasiado escucharlo gemir con cada uno de mis besos y caricias que le di con mis labios y mi lengua. Lo dejé totalmente exhausto. Tanto, que me pidió que durmiéramos un rato. Dormimos abrazados y desnudos toda la tarde.

 

pareja de hombres besándoseEl otro "yo" del doctor morboso

Cuando desperté, noté que el doctor continuó lo que habíamos comenzado. Por un momento pensé que el doctor no usaría protección. De haberlo sugerido, me habría ido de allí sin hacer nada (más de uno se ha quedado "vestido y alborotado" al querer hacerlo sin protección). Afortunadamente, él se ocupó de todo.

 

Mientras me hacía suyo, comenzó a preguntarme las cosas más sucias que nadie me había preguntado antes con muchos detalles que aun recuerdo con inquietud: sobre mis parejas anteriores, que si yo lo había hecho en algún autobús, o en el metro, o en algún baño de algún centro comercial, que si había compartido la cama con dos o más personas y muchas otras cosas más que podrían ser ilegales para muchos.

 

La estocada final

El doctor morboso se sintió un poco frustrado de saber que yo nunca había hecho esas cosas que me preguntó.

 

En ese momento, comenzó a hacerme preguntas personales y se emocionó mucho cuando le dije que me quedaba en casa de un amigo hetero cuando venía a Caracas.

 

El doctor morboso no podía creer que nunca había tenido nada con mi amigo hetero.

De pronto, y sin yo preguntarle nada sobre el asunto, el doctor morboso me decía qué era lo que tenía que hacer para seducir a mi amigo:

 

  • Comprar una o dos botellas de licor. Las favoritas de mi amigo hetero, y una noche, en casa, beberlas hasta que el cuerpo aguante. Eso nos haría desinhibir a ambos.

 

  • Dejar una revista erótica a la vista de mi amigo.

 

  • Salir de la habitación de huéspedes en interiores o dejar caer "accidentalmente" la toalla al salir de la ducha.

 

  • Mirar descaradamente algunas partes del cuerpo de mi amigo hetero.

pareja a punto de tener sexo

 

Al terminar, descansamos un rato, nos duchamos y el doctor morboso me regaló un bombón de chocolate antes de irme.

 

Cuando me monté en mi carro me sentía aturdido. El doctor morboso había sembrado una idea en mi cabeza que no me podía sacar: seducir a mi mejor amigo.

 

Disfruté la larga y apasionada velada con el doctor morboso, quien es una mezcla entre lo dulce y lo ácido, entre lo profundo y lo banal, entre lo celestial y lo terrenal, entre lo divino y lo maligno. Pero por otro lado, siento como si hubiera sido mordido por él y yo me encontrara en un proceso de transformación.

 

Esa noche no pude dormir. Imágenes iban y venían en mi cabeza.

 

Al día siguiente estuve en el supermercado comprando unas cosas y como en una especie de trance no podía dejar de ver la vodka favorita de mi mejor amigo. Casi compro dos botellas.

 

A los dos días me sorprendí al dejar "accidentalmente" una de mis revistas eróticas en el mueble de la sala de la casa de mi mejor amigo... supongo que ya se completó el proceso de transformación que inició el doctor morboso...

 

El mordido

 


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