pareja, uno de ellos es un hombre casadoConfesiones de Medianoche: `Mi aventura con un hombre casado´

 

01.Ago.2018. Anécdotas. Siempre he pensado que todo hombre homosexual ha tenido o tendrá al menos una experiencia con un hombre casado (y casado con una mujer).

 

Quisiera decir que soy una excepción. Pero no. Caí en "las garras de un hombre casado" hace unos cuántos años atrás.

 

Antecedentes

Pues buen. Conocí a mi amigo casado gracias al querido/odiado chat de cantv. En aquél entonces era un adicto a la sala de chat. Era la única forma que tenía para conocer otros hombres.

 

Recuerdo conversamos todo un viernes por la noche. Hasta altas hora de la madrugada.

 

Qudamos en vernos a primera hora de la mañana del día sábado. Me arriesgué y fui a su casa. Creo que después de todo, mi amigo casado me daba confianza.

 

Se llamaba Jairo y aparte de ser casado era médico, alto, moreno claro, lampiño y macizo. Su esposa e hija vivían en otra ciudad. El los visitaba cada cierto tiempo (cuando podía).

 

remordimiento

En el pasado, era una fortuna lograr que alguien mostrara una foto de cara. Así que muchos nos arriesgábamos a conocer a alguien en una cita a ciegas. A veces en un lugar público, en ocasiones (y dependiendo de la urgencia), en su casa o en la mía.

 

Debo decir que ahora, con tantan opciones que hay y con la inseguridad que existe, ni pensarlo!!!

 

Afortunadamente, luego aparecieron otras opciones mucho más prácticas e inmediatas (como el Mahnunt, por ejemplo y posteriormente el Grindr), que sirven como catálogos para seleccionar entre todos los colores, gustos y sabores. Más aun, es posible tomar una decisión es luego de ver cientos de fotos (con ropa o sin ropa) en todas las posiciones posibles e inimaginables.

 

El encuentro

Debí haber pasado la prueba cuando llegué a su edificio ya que me hizo subir luego de verme desde la ventana de un piso uno.

 

Como siempre, mi corazón estaba a punto de estallar. A veces extraño esa adrenalina de las citas a ciegas.

 

Subí y un escalofrío me recorrió el cuerpo al entrar a su casa. No por nada malo, sino porque al verlo, sentí que algo pasaría esa misma mañana...

 

...Y no me equivoqué...

 

... No habían pasado diez minutos cuando ya nos estábamos dando unos besos....

 

Si... era muy intenso... recuerdo esos besos...

 

No voy a dar detalles de lo que pasó esa mañana, esa tarde y esa noche del sábado. No porque no quiera hacerlo. Ganas no me faltan. Lo que pasa es que no creo que al final lo editarán y no lo publicarán. Quedará a la imaginación de los posibles lectoresLo que puedo decir es que a los dos nos debe haber gustado lo que hicimos por el tiempo que duró la velada.

 

Nos volvimos a ver el fin de semana siguiente y luego, sin pensarlo, la cosa pasó de un encuentro casual a una relación ya que nos veíamos todos los sábados y domingos.

 

Yo parecía el casado porque Jairo comenzó a insistir en vernos en lugares públicos y era yo quien me rehusaba.

 

En el fondo, creo había un remordimiento de conciencia que hacía negarme. Sin embargo lo hicimos, comimos juntos en varios lugares públicos.

 

mujer tristeLa entrada de la esposa

 

Mi segundo nombre es de origen francés y puede ser confundido con nombre de mujer.

 

Jairo me llamaba por mi segundo nombre y le dijo a su esposa que yo era un compañero de trabajo del hospital.

 

Recuerdo que una vez iba a mi casa montado en un Metrobús y recibí una llamada de una mujer que se identificó como la esposa de Jairo. Ella quería conocerme. Comencé a temblar. Por su forma de abordarme, ella sospechaba que su marido le era infiel y quería asegurarse de que yo fuera un hombre. Ella jamás se imaginará que su esposo le estaba siendo infiel con un hombre en lugar de una mujer. Y ese hombre era yo.

 

Luego de recibir esa llamada algo cambió en mi. Comencé a sentir remordimiento. Le comenté a Jairo de la llamada de la esposa y no me creyó. El decía que su esposa jamás se atrevería de revisar su celular, copiar mi número y llamarme.

 

Esto me incomodó mucho. Creo que en el fondo, Jairo pensó que yo quería ponerlo en contra de su esposa.

 

Un domingo por la tarde en que dormíamos desnudos la siesta juntos, pasó lo que temía que pasaría. Escuché a una mujer que llamaba a Jairo desde la planta baja y supuse que era su esposa.

 

Como pude, me vestí y salí "volando" de ese apartamento. Le envié un mensaje a Jairo desde mi celular y corrí hasta llegar a mi casa.

 

Cuando llegué a mi casa, Jairo me llamó preguntándome qué me había pasado. Me dijo que su esposa estaba en otra ciudad. Que seguramente era otra mujer llamando a otra persona.

 

Supongo que se trató de una pesadilla. Una pesadilla que tenía nombre: remordimiento.

 

El desencuentro

Sabía que aquello tenía que terminar y se lo hacía saber a Jairo. Pero por más que me negaba, caía una y otra vez en sus brazos.

 

En una oportunidad le pedí que me mostrara una foto de su esposa y al verla supe que aquella sería la última vez que vería a Jairo. ¿Por qué? Porque a partir de ese momento, la esposa de Jairo pasó de ser una sombra a una persona de carne y hueso.

 

Jamás nos volvimos a ver.

 

Armando123456

 

 

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