joven con ortodonciaConfesiones de Medianoche: `El chico gay de los dientes de hierro´

 

16.Jul.2019. Anécdotas. Me dirán loco por Grindr o por Scruff. Pero de ahora en adelante, antes de quedar con alguien, me aseguraré de ver antes una foto en la que aparezca sonriendo la persona con la que converso.

 

Hay quienes piden fotos de lo que nos cuelga entre las piernas.  Y se les sale la `babita´ de la boca cuando lo que ven superan sus expectativas.

 

Hay quienes piden fotos de la continuación inferior de la espalda. Y se les sale la `babita´ también, pero ya no de la boquita. Se les sale otro tipo de `babita´. Ustedes me entienden, ¿no?

 

grindr o scruffYo no suelo pedir ese tipo de fotos. O por lo menos no es requisito. Eso si, no soy extraterrestre. Si me las envían claro que las disfruto.  Soy de carne y hueso como todo el mundo. Y visual. Muy visual. Basta con ver un hombre atractivo sin camisa para que reaccione mi mejor amigo, más abajo de mi cintura.

 

Pero de ahora en adelante, será prioritario que ese ligue me envíe una foto donde pueda ver su sonrisa. No me mal interpreten. No es porque tenga un fetiche con los dientes. No porque tengo una aberrante fantasía de besar y lamer dientes. Asco. No. Nada de eso.

 

Pediré una foto en la que el otro sonría para asegurarme que sus dientes no sean de hierro, o en otras palabras: que no tenga aparatos en los dientes.

 

En el pasado, eran los jóvenes y adolescentes quienes se arreglablan los dientes. En la actualidad, hombres y mujeres de todas las edades llevan tratamientos de ortodoncia.

 

Entiéndanme bien. No tengo nada en contra de la ortodoncia. Pero después de lo que me ha pasado ayer por la noche, será un requisito. Que si que si.

 

¿Que qué pasó anoche? Pues que tuve una noche de calentón. Fue una noche en que las hormonas decidieron rebelarse hasta tomar el control luego de semanas de mucho trabajo. Estaban sedientas de liberar estrés. Así que no tuve más remedio que rendirme ante ellas, activando mis aplicaciones favoritas: Grindr y Scruff.

 

pareja felizComo me suele pasar, no tuve que esperar mucho para captar la atención de varios perfiles por dos razones: una muy corta de explicar y otra muy larga. 

 

La razón corta es porque nunca me conecto a esas aplicaciones y eso significa que cuando lo hago, soy "carne fresca". La razón larga está entre mis piernas. Ustedes me entienden. De allí mi nickname.

 

Así que anoche no tardé en conocer a alguien que me gustaba. Fue un chico que está a punto de pisar sus treinta años, de mediana estatura, de contextura gruesa y muy simpático. Anoche las estrellas conspiraron a mi favor porque habían chicos muy guapetes. Mi perfil captó la atención y cuando envié mis fotos, mi teléfono casi explotaba. Mi largo anzuelo hizo su trabajo.

 

hombre peludo sexyPor un momento hablaba con 10 perfiles a la vez. Hasta que poco a poco la criba que hice redujo mi interés a tres. Uno no podía venir a mi casa, otro estaba al otro lado de la ciudad, así que se descartaron a sí mismos. Pero el que más me gustaba aceptó mi invitación de tomarse unos vinos en la calidez de mi hogar. La noche prometía.

 

Cuando le abrí la puerta no me sentí decepcionado. Confirmé que no me había enviado fotos de joven como algunos miserables suelen hacer y que devuelvo rapidito a sus casas. Sus fotos habían sido un fiel reflejo de la realidad. Sin filtros. Sin engaños. Sin mentiras.

 

Sólo había un detalle que no me había percatado: mi invitado llevaba ortodoncia, cosa que nunca me había pasado en la vida.

 

Como era de esperarse, no sabía que ese pequeño detalle podría traer consecuencias. No lo supe cuando le pedí que pasara adelante. Ni siquiera cuando comenzamos a besarnos. Besaba muy bien el condenado. Tampoco lo supe cuando después de una copa de vino, nos desnudamos y comenzamos a explorarnos.  Me gustaba mucho el condenado. Mis hormonas estaban en éxtasis y yo gozaba junto a ellas.

 

hombre bromosexualFue después de que mi invitado comenzara a saborear mi cuerpo, ya concentrado en mi anzuelo, cuando sentí un pequeño pinchazo en la punta de mi glande. La verdad no me dolió. Fue como si me pincharan con la punta de un alfiler. Fue nada. Pero cuando abrí los ojos, observé la cara de terror de mi invitado. Y cuando miré entre mis piernas, comprendí la razón de su asombro.

 

De mi glande salían borbotones de sangre que no sólo habían asustado a mi invitado, sino que también casi hizo que yo mismo entrara en pánico.

 

Me levanté rápidamente al baño y comencé a hacer presión. Quería verificar la magnitud de la herida. Por la cantidad de sangre, sospechaba que era grave. Mi invitado me acompañó y no paraba de pedirme perdón.

 

La hemorragia cesó a los pocos minutos luego de ejercer presión sobre la zona, especialmente cuando bajó la erección. Y ambos constatamos que efectivamente había sido sólo un pinchazo. Afortunadamente, no fue un rasguño ni una herida peor.

 

joven vistiéndoseCuando estábamos tranquilos, mi invitado me confesó que en la parte trasera de sus muelas se encuentra la punta de un especie de alambre que según el movimiento que el había, pudo haber causado el pinchazo en mi glande.

 

De más está decir que mi chico gay de dientes de hierro estaba muy avergonzado. Incluso me pareció tan tierno que al rato de volver al salón de la casa, tanto él como yo intentamos retomar nuestro encuentro. Mis hormonas aun querían fiesta. Pero aunque no volví a sangrar, sentía mi glande adolorido a medida que "me emocionaba".

 

Durante el resto de la velada que duró un par de horas más y mientras nos terminábamos la botella de vino, hubo tres momentos en que comenzamos a besarnos. En cada uno de ellos tuve que parar intempestivamente mientras cerraba mis ojos, pensando y repitiendo en voz alta: "sol, playa, arena", con el fin de bajar la erección rápidamente para parar la molestia en mi glande.

 

playa q litoHace un rato recordé que en educación sexual nos enseñan que durante una erección se favorece la entrada de sangre en el pene y es esto lo que genera la rigidez del mismo. Ahora entiendo porqué salía tanta sangre a través de esa pequeña herida. Era una vía de escape.

 

Hoy luego de escribir esta anécdota, estoy recordando al atractivo hombre que me visitó anoche. No creo que le vuelva a ver. Por lo menos no hasta que termine su tratamiento de ortodoncia (me pregunto cuánto le faltará). Aun estoy adolorido así que no puedo recordarle mucho...

 

Oh... Muy tarde...  "sol, playa, arena..."   

  

Anzuelo Largo (adolorido)

 


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