Hombre con ramo de rosasConfesiones de Medianoche: `A muchos hombres les gustaría recibir un ramo de flores´

 

05.Mar.2017. Anécdotas. Era un día cualquiera en la oficina. No dejé que lo que había pasado la noche anterior afectara mi trabajo: había terminado con Fabrizzio. O mejor dicho, Fabrizzio había terminado conmigo.

 

A veces, ya sea con tu novio, pareja o marido, sueles tener discusiones por tonterías. Ya no recuerdo qué fue lo que nos hizo discutir aquella noche. Solo se que estoy seguro de que se trataba de una tontería y Fabrizzio reaccionó mal, diciéndome: "Bueno, entonces lo dejamos hasta aquí".

 

Recuerdo que aquella respuesta de Fabrizzio me sorprendió. El no era así. Ahora reconozco que tal vez tuvo un mal día. Tal vez era un día de esos en que amanecemos de mal humor o de esos en los que uno se despierta con ganas de "buscar pleito" al primero que se atraviese. En aquél momento no pensé en esas posibilidades. Sólo se que al despedirme de él le pregunté: "¿Estás seguro de que quieres dejarlo hasta aquí?. Mira que una vez decidido ya no hay vuelta atrás".

 

El respondió con un rotundo: "Si. Es lo mejor".

 

Como eso ocurrió un miércoles por la noche, no tuve tiempo de procesar bien la situación, cosa que haría el fin de semana. Nos despedimos y pensé que se había terminado un intento de relación que apenas había pasado los dos meses.

 

Así que como dije al comienzo, esa mañana del jueves, en la oficina, era un día cualquiera... hasta que sonó el teléfono.

 

hombre con ramo grandeEra la recepcionista de la empresa, Angélica, diciéndome que subiera al nivel de presidencia que había llegado un paquete para mi. Estaba esperando unas camisas que había comprado por Amazon, así que no me extrañó recibir un paquete.

 

Cuando subí le pregunté dónde estaba mi paquete. Angélica me dijo que no había llegado un paquete para mi, pero que en su lugar había llegado un ramo de flores... el espectacular ramo de flores que ella tenía a su derecha era para mi.

 

Yo la miré con incredulidad. Sólo pude decirle:

 

"¿... Que este ramo de flores es para mi? ¿Estás segura?

 

Ella me respondió con cara pícara:

 

"Si. Es para ti. Tu nombre está en el sobre. Adentro hay una tarjeta"

 

Había visto el ramo de flores al entrar a la recepción. Pero estaba seguro que era de ella o en su defecto, de alguna compañera de trabajo que estaba cumpliendo años, aniversario de bodas o cualquier otra cosa. Jamás pensé que ese ramo de flores estuviera dirigido a mi.

 

Busqué el sobre y en efecto, estaba mi nombre. Dentro del sobre, una tarjeta con una sola palabra:

 

"Perdóname..."

 

hombre con ramo de floresAllí pude caer. Era de Fabrizzio. Era de su forma de disculparse por lo que había pasado la noche anterior.

 

Angélica, la recepcionista, me miraba de arriba abajo. Me escrutaba. Sentía su mirada clavada en mi. Pero fue discreta. No me preguntó quién me enviaba el ramo o por qué. Sin poderle ver la cara le dije:

 

"Si... Es para mi... Me lo llevo. Gracias Angélica".

 

Me dirigí a mi puesto de trabajo absorto en mi ramo de flores. Tenía unas doce rosas rojas y tenía un osito de peluche que decía: "T. Q. M". Mientras detallaba mi regalo, comencé a temblar. Era una mezcla de sensaciones y preguntas:

 

  • ¿Qué pensarán mis compañeros de trabajo cuando me vean con el ramo de flores?
  • ¿Qué debo decir si mis compañeros comienzan a hacer preguntas o a burlarse de mi?
  • ¿Y a Fabrizzio? ¿Qué le digo?... si ya no somos nada...
  • ¿Y ahora qué hago con este ramo?

 

Llegué a mi puesto de trabajo y mis compañeras comenzaron a agitarse, a expresar lo bonito que era el ramo y a hacer preguntas y preguntas. Mi cabeza daba vueltas. Recuerdo haber 'murmurado' de que que el ramo era mío. Lo dejé en mi sitio de trabajo y me fui a dar una vuelta... necesitaba aire... necesitaba llamar a mi mejor amiga: Amalia Rosa.

 

Subí a la terraza del edificio y llamé a Amalia Rosa desde allí. Ella no hizo más que reírse de mi. Le parecía muy divertida mi situación. La necesitaba porque ella me daría una opinión imparcial: Ella detesta las flores. Jamás se dejaría convencer por un detalle así. Amalia Rosa prefiere que los hombres le regalen algo más tangible: unos chocolates, una cena, una prenda, etc., "en lugar de unas flores cursis que se marchitan".

 

Yo seguí temblando. Había recibido un ramo de flores encima de mi escritorio... en la oficina!!! No podía controlar mis emociones: alegría, ternura, miedo, ansiedad, tristeza... todo mezclado y servido en un sólo coctel... el ramo de flores de Fabrizzio. Gracias a Amalia Rosa, pude calmarme e intentar responder juntos a las preguntas que me estaban mortificando.

hombre con flores amarillas

 

  • ¿Qué pensarán mis compañeros de trabajo cuando me vean con el ramo de flores? No me importa lo que piensen. El ramo es mío. Es un regalo. Es la primera vez que me regalan uno. Me encanta!!! No estoy dentro del clóset, no soy de armario, pero supongo que mis compañeros de trabajo tendrán un motivo más para sospechar que soy gay. Quizás el ramo de flores es lo que necesitaba para confirmar cualquier sospecha, después de todo. Que piensen lo que quieran. No me importa.

 

  • ¿Qué debo decir si mis compañeros comienzan a hacer preguntas o a burlarse de mi? No tengo por qué dar explicaciones. Tengo derecho a mi intimidad. Y así hice. Solo les dije que "era un regalo de alguien especial". El ramo fue interpretado diferente por mis compañeros. Las mujeres entendieron que estaba disgustado con las persona que me lo había enviado. Los hombres pensaron que se trataba de una broma. Nadie hizo comentarios de burla. De haberlo hecho, los habría ignorado. Es la mejor respuesta en estos casos. No iba a dejar que ellos arruinaran mi momento.

 

  • ¿Y a Fabrizzio? ¿Qué le digo? Amalia Rosa me había preguntado si Fabrizzio era una persona que valía la pena. Cuando terminé de hablar con ella lo llamé, básicamente para agradecerle el ramo de flores. Le dije lo mucho que me había gustado. El se sintió complacido y me preguntó si nos veríamos esa noche. Allí supe la respuesta a la pregunta de Amalia Rosa. Quería verlo. Quería abrazarlo. Fabrizzio valía la pena. Nos merecíamos otra oportunidad.

 

  • ¿Y ahora qué hago con este ramo? No sabía si llevármelo a mi casa o dejarlo en la oficina. Se me ocurrió algo mejor: compartir mi alegría con mis compañeras de trabajo. Como estaba sin batería en mi teléfono, le pedí a una compañera que le tomara una foto y me la enviara. Comencé a desarmar mi ramo de rosas. Regalé cada una de ellas. Algunas compañeras de trabajo se sorprendieron mucho al recibir una rosa de mi parte. Se alegraron tanto como yo por el gesto. Al final de la jornada, el osito de peluche y yo regresamos a casa juntos.

 

Siempre había querido recibir un ramo de flores, quizás por un aniversario o por mi cumpleaños. Pero no siempre suceden las cosas como queremos. Lo recibí por una disculpa. Pero lo disfruté. Ese día jamás lo olvidaré.

 

hombre con floresCreo firmemente que a muchos hombres les gustaría recibir un ramo de flores. Es nuestra cultura machista la que ha sembrado en nuestros fueros internos que no, básicamente por ser síntoma de debilidad. "A las mujeres les gustan las flores, a los hombres las pistolas", que no es más que una versión adulta de "las niñas juegan con muñecas, los niños juegan con carritos".

 

Fabrizzio y seguimos saliendo luego de aquel incidente. Estuvimos casi cinco años juntos. Hace tres años que ambos tomamos rumbos diferentes. Pero acabo de recordarle, junto con toda esta anécdota. Y es que desde hace cinco meses salgo con alguien al que le gustan las flores tanto o más que a mi y le quiero sorprender. Se llama Julian y le voy a enviar un ramo de flores.

 

El escenario será muy diferente esta vez: Seré yo quien las regale y el mensaje no será "Perdóname", será un "Gracias". Es hora de devolver al universo lo que una vez me regaló a mi

 

José M. 

 


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