mujer llorando porque su esposo es homosexualConfesiones de Medianoche: `Mi esposo es homosexual´ 

 

31.Oct.2017. Anécdotas.  Descubrí esta página por casualidad hace un tiempo ya. Estaba buscando una receta de cocina y me topé con ella.

 

Hoy, siguiendo la recomendación de mi terapeuta, me atrevo a escribir estas líneas. Quizás para desahogarme. Quizás para hacer catarsis y dejar plasmado en la web mi anécdota que puede ayudar a otras mujeres que pudieran estar pasando o haber pasado por lo mismo. Ya sea para drenar, olvidar, curar mis heridas, qué se yo...

 

Mi nombre es Ana Karina Nassif, tengo 37 años. Tengo dos hermosos hijos, estabilidad y holgura económica, un apartamento en una buena zona de la ciudad y 15 años de matrimonio. Para todo el mundo, tengo todo para ser feliz. Solo un pequeño detalle. Mi esposo es homosexual.

 

El comienzo de mi "cuento de hadas"

Nos conocimos hace 17 años. Si. Me casé muy joven. Pero el ya estaba por graduarse de la universidad, donde nos encontramos por primera vez.Debo decir que fue un noviazgo espectacular de dos años. Jamás olvidaré cuando me propuso matrimonio. Fue una cena maravillosa donde por primera vez comimos langosta junto a unas exquisitas copas de champagne.

 

mujer triste descubrio que su esposo es homosexualEn un típico descuido colocó el anillo en mi copa y tuvo que avisarme que tuviera cuidado al beber mi copa, porque no me di cuenta y "no quería que una excelente velada se convirtiera en tragedia". Cuando me dijo que quería envejecer junto a mi para "poder contar todas las pecas de mi cuerpo" me derretí toda. De inmediato acepté ser su esposa.

 

Nos casamos, me gradué, luego vinieron los hijos y todo parecía inmensamente feliz.

Mi esposo siempre ha sido deportista. Siempre haciendo ejercicio: trotar todos los días temprano en la mañana, los domingos en la Cota Mil, barras cerca de nuestra casa, subir el Ávila dos veces por semana, nadar una vez, ciclismo, etc.

 

Hace cinco años comenzó mi calvario. Hace cinco años sospeché que algo andaba mal en mi matrimonio. Fue por casualidad. La señora de servicio enfermó y me tocó asumir algunas actividades de la casa.

 

Un día, mientras iba a lavar la ropa, noté que la ropa de ejercicio para trotar en la mañana no estaba sudada. Al principio, le resté importancia. Luego, cuando noté que pasó a ser recurrente no sólo con la ropa de la mañana sino también con la ropa "luego de haber salido a correr en la noche".

 

Mis alarmas se encendieron. De inmediato supe que mi esposo no estaba haciendo lo que me decía que iba a hacer. Supe entonces que mi esposo estaba teniendo una aventura.

 

Cuando comencé a observarlo más, noté que de vez en cuando recibía llamadas extrañas, mensajes y hasta actitudes que confirmaron que mi esposo me estaba haciendo infiel.

 

"En el amor todo se vale"

Cuando no hubo dudas, decidí hacer lo que toda mujer inteligente puede hacer: contra atacar. Ninguna "mujer" me iba a quitar lo mío. Decidí inscribirme en el gimnasio. Comencé a hacer ejercicio y no me quedé allí. Decidí realizar unos retoques en mi cuerpo: me hice las tetas, los glúteos y una ligera liposucción. Quedé totalmente repotenciada.

 

Cambié mi guardarropa, el color de mi cabello y nunca fui más atenta para con el. Cualquier hombre habría estado complacido con mi cambio.

 

Mi cambio no pasó desapercibido por mis compañeros de trabajo (hombres y mujeres), así como tampoco a mis familiares, vecinos y conocidos del gym, así como de otros lugares. Más de una vez recibí propuestas indecorosas. Y hasta estuve a punto de flaquear (hay hombres que no aceptan un no por respuesta). Pero yo era una mujer casada. Yo era una mujer fiel. Pero todo eso pasó desapercibido ante el, quien era la única persona que me interesaba.

 

Cuando supe que aquello no dio resultado pasé a un plan B. Decidí que era necesario conocer con quien estaba enfrentándome.

 

mujer triste no sabe qué hacer con su esposo homosexualCuando descubrí que mi esposo me era infiel con otro hombre

Un día, mientras se bañaba, pude ver que su teléfono celular no estaba bloqueado y me permití revisar sus contactos y mensajes. Por un tiempo, nunca pude encontrar nada extraño entre sus mensajes, llamadas y contactos.

 

Un día llegué temprano del trabajo ya que nuestros hijos estaban de viaje en un plan vacacional. El ya había llegado y hablaba por teléfono. Mi esposo no me había escuchado llegar y me llamó la atención que al despedirse al teléfono dijo "Seguro 'papi', seguro nos vemos en la noche".

 

Al principio no me di cuenta de lo que sucedía. Pero sabía que el nunca llamaba "papi" a su papá.

 

 

Cuando se metió a bañar por la noche luego de "correr", no perdí la oportunidad de ver con quien había hablado y había llamado "papi".

 

Me sorprendí mucho cuando descubrí que se trataba de José Ignacio Guinnand, un amigo de él de la Universidad. Al día siguiente, luego de notar que su ropa de ejercicio no estaba sudada, pude volver a revisar su cell. No estaban los registros. Mi esposo se encargaba de borrar todos los registros, llamadas, mensajes, todo. Había tenido un desliz el día anterior.

 

Yo no conocía mucho a su amigo. Solo sabía que habían estudiado juntos, que había ido a nuestro matrimonio y que mi esposo nunca me había hablado de él.

 

Entonces decidí hacer mi propia investigación (seguimiento y cacería) junto con una amiga sobre este misterioso amigo.  No fue difícil descubrir dónde vivía, dónde trabajaba, su estado civil y hasta su orientación sexual. José Ignacio era gay. Un tipo de unos cuarenta años, super atractivo, solvente, soltero, de buen gusto al vestirse, con muchos amigos hombres, etc.

 

El peor día de mi vida fue cuando seguí a mi esposo una mañana en donde se suponía que haría ejercicio. Realmente iba a encontrarse con su amante. Fue el peor día de mi vida porque una cosa es tener la sospecha y otra, muy distinta, es tener la certeza. ¿Cómo se compite con un hombre por el amor de otro hombre? Puedo competir contra otra mujer, pero no contra otro hombre. Me descompuse. Mi autoestima quedó por el suelo.

 

mujer triste al saber que su esposo es homosexualEl día que lo confronté

Mis relaciones familiares, de trabajo y personales comenzaron a deteriorarse. Mi vida comenzó a ser un infierno. Tenía que hablar con mi esposo pero así pasaron meses y años. Más por mis hijos que por mi. Fue hace poco más de un año cuando lo enfrenté. No pude más.

Recuerdo su cara de horror cuando me dijo que iba a salir a correr y yo le respondí:

 

  • "¿Vas a correr o a casa de José Ignacio Guinnand?... Lo se todo".

 

Mi esposo comenzó a llorar. El me conoce. Sabía que yo sabía todo. No podía con la vergüenza que sentía. Yo comencé a llorar también. Terminó pidiéndome perdón. Y yo supe allí lo mucho que lo amaba.

 

Después todo lo sucedido, de mi boca salió:

 

  • "Decide entre el o yo, pero decide ya. Ya no aguanto un día más."

 

Mi corazón se terminó de romper cuando me respondió:

 

  • "Lo siento... Ana Karina... Me voy...".

 

Lloré ríos de amargura. No fui a trabajar esa semana. No podía con mi alma. Ese día nos separamos. Se fue de la casa esa misma noche.

 

mujer pensativa al descubrir que su esposo es gayA la semana, mi esposo quiso regresar conmigo. Me armé de valor para no aceptarlo de vuelta. Y menos mal que fue así. Al tiempo supe que José Ignacio lo había rechazado también. Resultó que José Ignacio también tenía pareja y mi esposo no lo sabía. Irónicamente, mi esposo era el amante de José Ignacio.

 

Por muchos años sentí desprecio por los homosexuales. Sin embargo, luego de las terapias, he aprendido que ellos no son el problema. La culpa es de la sociedad que no termina de aceptar a los gays como se debe y hace que algunos hombres vivan una doble vida, ya sea para aparentar a sus familias, amigos, compañeros de trabajo y conocidos.

 

Ahora valoro a todos aquellos hombres que se atreven a "salir del closet". Curiosamente, creo que esos son verdaderos hombres.

 

Deseo que algún día, en Venezuela y muchos otros países normalicen las uniones entre parejas del mismo sexo. Eso evitaría que mujeres como yo perdamos años de nuestras vidas. Yo perdí 17 años de mi vida, aunque pensándolo bien... no fueron perdidos... porque me quedaron mis hijos, a quienes amo profundamente.

 

La sentencia de divorcio está por salir... Pronto dejaré de decir "Mi esposo es homosexual" porque pasaré a ser una mujer felizmente divorciada. Estoy lista para rehacer mi vida.

 

Ana Karina Nassif

Caracas, Venezuela

 


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