hombre infielConfesiones de Medianoche: `El roba maridos´ 

 

31.Ago.2017. Anécdotas.  Mi nombre es Manuel Alejandro Texeira Goncalves. Como mi nombre lo indica, soy descendiente de portugueses con acento maracucho (nací y me crié en la ciudad de Maracaibo, Edo Zulia, Venezuela). No tengo muchas historias qué contar. Pero hoy me he sentado a escribir una de ellas. Quizás a alguien le haya pasado algo similar. Ustedes me dirán. Es una historia de tres personas que no se conocen entre sí: mi primo, mi mejor amigo y un amor platónico.

 

Cristóbal Joao, mi primo

Cristóbal Joao es mi primo. Hace dos años "salió del closet" y estaba en la nota de conocer hombres a través de los portales que todos conocemos. En el “interín” hizo muchos “amigos”. Aunque yo no estaría tan seguro. A comienzos del año pasado conoció por medio de una amiga a un catire de Inglaterra, Andrew, que es profesor de inglés en uno de los colegios de habla inglesa de Caracas.

 

torso manCristóbal Joao  se le ocurrió un día invitar a Andrew a Revo Disco Club, especialmente para que conociera una de las discotecas más grandes de Caracas y supiera cómo era la movida en los lugares de ambiente. Para no ir solo, mi primo invitó a su mejor amigo, Pablo Berríos, quien no sólo era su mejor amigo para aquél entonces, sino también su “compañero de rumbas”. 

 

Tanto Cristóbal Joao como Pablo Berríos bailaron con el amigo inglés, o al menos intentaron hacerlo (los europeos no tienen el sabor que tenemos los latinos). Cristóbal Joao siguió saliendo con el tipo inglés por unas semanas más, hasta que el inglés perdió el interés, dejando de contestar sus llamadas y/o mensajes.

 

Pasados unos meses, mi primo Cristóbal Joao se enteró que Pablo Berríos le había pedido el teléfono al inglés aquella misma noche de rumba y que lo invitaba a salir sin que Cristóbal Joao supiera. El inglés se dejó llevar y estuvo jugando “doble play” por un tiempo, hasta que se decidió por Pablo Berríos, con quien salió por unos meses, hasta que ambos decidieron seguir caminos separados.

 

Cristóbal JoaoPablo Berríos dejaron de frecuentarse a partir de entonces. Mi primo ya no sabe de él. Dejaron de ser amigos.

 

torso hombreGuillermo, mi mejor amigo

Guillermo es mi mejor amigo. En Noviembre del año pasado habría cumplido dos años con su pareja, Héctor. Pero les faltó un mes para llegar a los dos años ya que en Octubre, un mes antes, terminaron (a pocos días del cumpleaños de mi mejor amigo).

 

Mi amigo Guillermo había comprado algunas cosas para la celebración de su cumpleaños en su casa, el 14 de Octubre. Lo único que faltaba era la bebida. Pero ese domingo necesitaba salir a comprar unas medicinas para su mamá. Héctor le ayudaría con todos los preparativos. Como la reunión era entre 10 y 15 personas, necesitaba algo de ayuda extra y para ello llamó a su mejor amigo: Pablo Berríos.

 

Guillermo salió a comprar las medicinas y tardó más de lo que esperaba. Cuando llegó a la casa, Héctor y Pablo Berríos tenían ya casi todo listo para la reunión. Luego llegaron los invitados y celebraron el cumpleaños de mi amigo Guillermo. Yo no pude ir ya que no me encontraba en Caracas.

 

A la semana, Guillermo recibió una llamada que no olvidará jamás. Era su mejor amiga, Mariale, tenía algo qué contarle, pero no podía ser por teléfono. Tenía que ser en persona.

 

torso hombreMariale citó a mi amigo Guillermo a Cool Café. Hablaron de todo un poco, hasta que Guillermo le preguntó qué era aquello que tenía que contarle.

 

  • Mariale: Amigo, necesito un consejo. Estoy como desesperada y necesito que me ayudes a aclarar mis pensamientos.

 

  • Guillermo: Pero mujer, echa pa’ fuera, qué pasa?

 

  • Mariale: es que tengo un amigo que quiero mucho y su pareja le está siendo infiel. ¿Crees que debería contarle a ese amigo que su pareja le está montando los cuernos?

 

  • Guillermo: Hummmm… creo que si… si de verdad es tu amigo, creo que deberías decírselo. Se lo merece.

 

  • Mariale: ¿De verdad crees que deba?

 

  • Guillermo: Si. Si ese amigo fuera yo, a mi me gustaría saberlo.

 

  • Mariale: Ese amigo eres tu. ¿Te acuerdas del día de tu cumple? Yo llevé a Héctor a su casa y él estaba pasado de tragos. En su borrachera me dijo que se sentía un poco mal porque había tenido un momento de debilidad y había tenido sexo con Pablo Berríos mientras tu estabas comprando unas medicinas.

 

torso hombreGuillermo me contó luego de cómo se arrepintió haberle dado esa respuesta a Mariale. El jamás pensó de que se trataría de él. Jamás habría querido enterarse de que su pareja había estado con otro en su propia cama... con sus propios condones y lubricante... en su mismísmo cumpleaños…

 

Mi amigo Guillermo nunca quiso saber más de Héctor. Mucho menos de Pablo Berríos.

 

Antonio, mi amor platónico

A Antonio, mi amor platónico, un italiano de cabello negro y ojos azules, lo conocí hace diez años en un gym de Caracas. Para aquél entonces, el estaba muy pendiente de mi, pero nunca le hice caso. No me gustaba. Me parecía muy inmaduro y algo brincón.

 

En Enero de este año coincidimos en una fiesta. Compartimos nuestros números de teléfono y lo invité a conocer mi casa un sábado equis.

 

Preparé algo de almuerzo y abrí una botella de vino blanco. Estuvimos charlando toda la tarde y mientras hablábamos recordaba al Antionio de hace diez años. Había cambiado mucho. Ya no me parecía aquél muchacho inmaduro y brincón del pasado. Mientras me contaba de cómo había terminado sus estudios, de su trabajo, su postgrado, su familia y de su remodelación en su apartamento nuevo, estaba conociendo a un nuevo Antonio.

 

Se hicieron las seis de la tarde y Antonio me dijo que tenía que irse. Tenía que hacer mercado. Nos despedimos y nos dimos un abrazo que tardó más de lo que esperábamos. Luego sus labios se posaron en mi cuello y me abrazó con más fuerza. De pronto nos estábamos besando.

 

pareja a punto de tener sexoQuisiera decir que tuvimos sexo aquél sábado por la noche. Pero no fue así. Aquella noche hicimos el amor... una y otra y otra vez.

Antonio se fue de mi casa el lunes por la mañana. El domingo sólo nos levantamos de la cama para comer y para ir al baño. No dejamos de besarnos y acariciarnos entre sesión y sesión: o yo le hacía el amor a él o él me hacía el amor a mi.

 

El lunes fui a mi trabajo y no me creía lo que había sucedido en mi fin de semana. Le escribí a Antonio y no obtuve respuesta alguna por varios días. Hasta pensé que algo malo le había sucedido. Supe que estaba equivocado cuando vi que Antonio tenía actualizaciones en el Facebook. El estaba bien. No respondía mis llamadas ni mis mensajes adrede.

 

El sábado 27 de Enero, luego de casi 7 días, Antonio apareció de nuevo. Me llamó por teléfono. Me decía que lo disculpara por su ausencia, pero que se había asustado ya que no estaba preparado para una relación y había tenido que ausentarse un poco.

 

Cuando intenté preguntarle por qué sentía eso me comentó que había terminado con su pareja de cinco años el pasado mes de Diciembre. Antonio se encontraba en su trabajo y su pareja, Gonzalo Fuenmayor, un magnate de la industria de las importaciones, lo estaba llamando para saber si había llegado a su trabajo. Antonio se extrañó mucho de la llamada. Y su mente pensó lo peor… (“piensa mal y acertarás”)…

 

Para retirarse del trabajo, Antonio alegó que se sentía mal del estómago y que quería irse a su casa. Su jefe aceptó. Pero Antonio no se fue a su casa. En su lugar, se fue a casa de Gonzalo. Cuando llegó a la quinta, los guardaespaldas se sorprendieron. Antonio les dijo que no se preocuparan, se quitó los zapatos a la entrada de la casa y subió al segundo piso sin hacer mucho ruido.

 

chico tristeCuando llegó a la habitación, confirmó lo que su sexto sentido le estaba susurrando al oido: encontró a Gonzalo teniendo sexo con otro. Y no era cualquier otro. Era el mejor amigo de Antonio.

 

Cuando Antonio me contó todo lo anterior, le dije a manera de chiste: “¿Por casualidad ese amigo se llama Pablo Berríos”? Quedé perturbado cuando Antonio me contestó: “¿Cómo lo sabes”?

 

En ese momento odié a Pablo Berríos. Lo odié con todo mi corazón, con toda mi alma y con toda mi mente. Ya no solo era mi primo, mi mejor amigo, sino también alguien con quien podría tener un proyecto de vida.

 

Cuando colgué el teléfono lloré por un buen rato producto de la rabia. Lloré por culpa de todos los Pablos Berríos que hay en el mundo. Creo que lloré por mi primo Cristóbal Joao, por mi mejor mejor amigo Guillermo y por Antonio. Lloré por todos esos hombres que pasan por situaciones parecidas por culpa de personas que se hacen pasar por sus amigos y que realmente no lo son. Lobos vestidos de ovejas. Lloré por los afectados indirectamente, como yo.

 

Me permito escribir estas largas líneas para desahogarme un poco. Quizás me he extendido más de lo que quería inicialmente, pero para alguno de los que lea esta historia podría quedar una lección, si es que hay alguna… tal vez no la hay…

 

Quizás podamos hacer algo al respecto… siendo cuidadosos con la selección de nuestras parejas. Pero quizás mucho más cuidadosos con la selección de nuestros amigos

 

Manuel Alejandro Texeira Goncalves

Un maracucho con el corazón roto

 


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