dos hombres en una bodaConfesiones de Medianoche: `Me escapé con el padrino de mi boda´ 

 

10.Oct.2017. Anécdotas.  En este momento tengo tiempo para escribir. Ya he trabajado y reunido lo suficiente como para "vivir de la renta". Afortunadamente me ha ido bien en la vida, gracias a mi esfuerzo, mi trabajo y la oportunidad de trabajar en cargos gerenciales de algunas transnacionales en Venezuela.

 

Ahora me siento un poco solo. A veces, tener dinero puede ser una maldición. No sólo por la inseguridad que ha crecido en los últimos años. Sino también porque la situación económica está masificando la pobreza. Basta con meterte a un portal gay para darte cuenta la cantidad de hombres treintones o más que aun viven con sus padres o en una habitación, sin posibilidades de un futuro mejor.

 

He salido con varios hombres que al cabo de un mes se han aparecido sin invitación en mi casa con sus maletas (a los que he tenido que despachar de inmediato). Me he vuelto un hombre desconfiado, no creo en nadie. Y no tengo intenciones de ser la "solución habitacional" de nadie.

 

Últimamente me he vuelto un hombre reflexivo también. Y hasta me pregunté qué sería de mi si me hubiese casado hace veinte años. Estuve a punto de hacerlo. Todo estaba listo: vestido de novia, recepción, iglesia, rumba. Todo estaba pago, con la idea de "botar la casa por la ventana".

 

... Pero no me casé. Cancelé la boda a última hora gracias a mi mejor amigo y padrino de bodas, quien me ofreció un rumbo diferente, un rumbo que asumí y que acepté. Un rumbo que cambió completamente mi vida y que comenzó, irónicamente, en una despedida de soltero.

 

La despedida de soltero

Se supone que las despedidas de soltero son el fin de una etapa. A veces pienso que mi despedida me prolongó mi soltería por la eternidad: me convirtió en homosexual. Faltaban dos semanas para mi boda civil y tres semanas para mi boda por la iglesia. Estaba emocionado. Sabía que representaba un cambio en mi vida. Un cambio que estaba planificado luego de haber culminado la universidad.

 

Verónika Saggiomo había sido una compañera excepcional. Bella, inteligente. Habría sido una perfecta madre para mis hijos. La conocí en una clase de matemática. Matemática II para ser exactos. La amé. Fueron cinco años de noviazgo que me dejaron muchos buenos recuerdos. Fue el primer amor de mi vida.

 

hombre con remordimientoVerónika puso mala cara cuando le dije que Abelardo Ayoub, mi mejor amigo y padrino de bodas me haría la despedida de soltero en la Isla de Margarita, Venezuela. Sin embargo aceptó. Ella sabía que ese sería mi último viaje de placer como soltero. Ella (ni yo) jamás imaginó que ese viaje representaría un punto de inflexión en mi vida.

 

Abelardo era mi mejor amigo. También lo conocí en la universidad. Mi alto "pana", mi compadre, mi mejor amigo. Lo conocí un año antes que a Verónika. Jamás botó una pluma. Como es normal entre los hombres, regularmente hablábamos de mujeres. Y siempre le conocí noviecitas. El es un hombre de piel blanca, ojos grandes y redondos color miel, cabello negro y con un cuerpo muy velludo, como la mayoría de los árabes. Todo un bombón para cualquier chica (o chico, como vine a saber después).

 

Mi despedida de soltero estaba organizada por Abelardo: playa, rumbas, tragos, mujeres, deportes extremos. Era todo un acontecimiento. Sería un fin de semana inolvidable. Y vaya que lo fue...

 

...Nos quedamos en la casa de playa de la familia de Abelardo. Llegamos allí el viernes por la noche. El ya tenía todo el plan para el fin de semana:

 

  • Viernes por la noche: discoteca.

 

  • Sábado por la mañana: algo de submarinismo, motos acuática y algo de ultralivianos.

 

  • Sábado por la noche: rumba en la casa.

 

  • Domingo: playa.

 

  • Domingo por la noche: regreso a Caracas. 

 

Todo se fue desarrollando según el plan hasta el sábado por la noche. A su casa fueron familiares y amigos en común. Nada qué resaltar. Mucha de esta gente se fue pasada la una de la madrugada.

 

Como a partir de las 2:00 am comenzó a llegar gente extraña. Gente que nunca había visto en mi vida, amigos y/o conocidos de Abelardo. O por lo menos extraña para mi. En aquél momento no lo entendí. Lo entendí después. Algunos chicos abrazados, algunos de ellos un tanto amanerados, chicas tomadas de las manos, chicos fashion, etc. No presté mucha atención a ello, yo seguía en mi nota de beber, conversar y escuchar música y bailar. Me fui a dormir casi a las 5:00 am, cuando ya estaba bastante tomado.

 

pareja gay desnudandoseEl punto de inflexión

 No se cuánto tiempo pasó cuando sentí que alguien se acostó a mi lado y comenzó a acariciarme. Mi reacción fue a ver de quién se trataba. Pasó por mi mente de que se trataba de la vecina de la casa de al lado que estaba riquísima y que no pude dejar de quitarle el ojo mientras estuvo presente en la fiesta. Pero no, no era ella... era Abelardo...

 

Cuando me di cuenta que era Abelardo, ya era muy tarde. Mi sangre había bajado a montones por debajo de mi cintura. Sentía que mi miembro estallaría de la presión. Recuerdo que lo aparté y me quedé como en shock mientras Abelardo me miraba fijamente. Fue en ese entonces que el licor hizo su obra maestra. Supongo que mi nivel de excitación junto con mi sorpresa hicieron que perdiera mi nivel de conciencia... Abelardo insistió con un beso... y yo me dejé llevar... me perdí...

 

A la mañana siguiente desperté con un dolor de cabeza como nunca y cuando abrí los ojos comenzaron a llegar flashes de lo que sucedió apenas unas horas antes. Recordé algunos de los besos que me dió Abelardo... así como algunos de los besos que le dí a él en reciprocidad.

 

Recordé como su barba me hacía cosquillas en mi cuello, en mis piernas y espalda. Una sensación que no había sentido nunca antes.

Pasó por mi mente la imagen de Abelardo concentrado en zonas de mi cuerpo que sólo habían sido exploradas tímidamente por mis novias del pasado. Recordé cómo le hice mio.

 

A la mañana siguiente 

Sentí mareo al darme cuenta que Abelardo estaba desnudo junto a mi. Me levanté y fui al baño sintiendo una mezcla de emociones difícil de explicar: llorar, reir, gritar, etc. Sin hacer mucho ruido, recogí mis cosas con la idea de regresarme a Caracas. Huí de esa casa tan pronto como pude.

 

hombre guapo pensativoAfortunadamente pude adelantar mi vuelo. No quería verlo. No quería hablar con él. Sabía que lo que había pasado no había sido un sueño (o una pesadilla). Uno sabe de esas cosas.

 

Llegué a Caracas ese mismo domingo y mis padres se dieron cuenta de que algo no andaba bien. Primero, porque no llegué feliz de mi "despedida de soltero", como esperaban. Segundo, porque sabían que no había regresado con Abelardo, quien había llamado a casa de mis padres preguntando por mi.

 

Mis padres se cansaron de preguntarme qué había pasado en Margarita. Nunca les dije. Y mucho menos a Verónika, a quien también le hui por al menos dos días seguidos, sin contestarle las llamadas.

 

Cuando el miércoles siguiente por fin salí con Verónika, ella también se dio cuenta de mi cambio. Me costaba verle a los ojos. Merecía mi honestidad mucho más que nadie, sin embargo, ella era quien recibía más evasivas e interrogantes en lugar de respuestas.

 

La semana fue un infierno. Por un lado Abelardo, llamando a la casa hasta dos y tres veces al día. Y por otro Verónika quien sospechaba que yo tenía intenciones de cancelar la boda.

 

Jamás olvidaré las palabras de mi papá, el sábado siguiente después de mi despedida:

 

"Hijo, usted está joven. Si usted no se quiere casar, aun está a tiempo de rectificar".

 

En ese momento sonó el teléfono de la casa. Contestó mi mamá. Era Abelardo. Era la tercera vez que llamaba ese día. Ella, quien no estaba muy a gusto con la respuesta de mi papá me dijo:

 

"¿Hijo, por qué no habla con Abelardo?, ustedes son amigos. No hay nada que no puedan superar ¿o si?"

 

Me llenaba de rabia el saber que mi mamá estaba equivocada. Pero por alguna razón me animé a contestar el teléfono. Quizás para mandar a Abelardo al diablo, que dejara de llamar, que me dejara en paz.

Mi segundo encuentro con Abelardo 

Abelardo comenzó a llorar por teléfono cuando escuchó mi voz. El estaba arrepentido por lo sucedido. Me preguntó si nos podíamos ver. Abelardo se quedaba en mi casa (de mis padres) cuando venía a Caracas. Dada la situación, se quedó en un hotel. Me dijo en qué hotel se estaba quedando y fui hasta allá.

 

Sólo se que cuando llegué a la habitación estaba lleno de ira. Quería matarlo. Apenas Abelardo abrió la puerta entré sin verlo, caminando directo hacia la ventana de la habitación. Lo ignoré por completo. Abelardo cerró la puerta, se dirigió hacia mi y me abrazó por la espalda.

 

Abelardo no podía hablar. Estaba llorando. Apenas le escuché decir:

 

"Perdóname amigo. Cásate y perdóname... por favor... No quiero estropear tu vida... Olvidemos lo que pasó"...

 

Comencé a llorar. Las ganas de matarlo se fueron desvaneciendo poco a poco. El estuvo abrazado a mi por varios minutos que parecieron horas. Luego me di la vuelta y el abrazo fue mutuo.

 

 

Lo que pasó después no tiene explicación alguna. No pasó mucho tiempo para darnos cuenta de que nos estábamos besando, luego desvistiéndonos, con la diferencia que esta vez estábamos sobrios.

 

dos hombres besandoseDe más esta decir que no salí de esa habitación como por una semana y que desde allí se terminó mi compromiso de matrimonio. Mi familia se encargó de todo.

 

Desde esa habitación de hotel terminé con Verónika y casi desde allí salí a mi viaje planificado como "luna de miel" con los pasajes que ya había comprado. Sólo que no fui con Verónika, fui con Abelardo.

 

¿Cambiaría en algo mi decisión de hace 20 años? 

Siempre llego a la misma respuesta. Lo mejor que hice fue evitar ese matrimonio. Aunque ya no estoy con Abelardo, fueron doce años de muchísimas anécdotas  y buenos recuerdos. Lo amé también. 

 

Lo amé desde ese repentino abrazo, con el cual comprendí que lo único que deseaba era hacerle el amor de mil maneras distintas... desde ese momento, sentí como Abelardo se apoderaba de mi, de mi cuerpo, de mi corazón y de mis fuerzas...

 

Angel Gabriel Mabo


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