pareja lavando el carro juntosConfesiones de Medianoche: "Encontré a mi príncipe... y me caso!!" 

 

02.May.2017. Anécdotas.  Me llamo Rafael Axe, soy homosexual y aunque no soy de closet, me sentiría un poco extraño decir mi verdadero nombre por acá. Quizás no es el tiempo aún. Tengo 32 años y faltan unas historias más en mi vida para escribir una autobiografía. Pero estoy seguro que una parte importante se la llevará mi creencia actual en los príncipes azules. ¿Por qué creo en ellos? Porque conseguí uno y se llama Richard.

 

Mi príncipe azul se llama Richard

Conocí a Richard en un viaje que hice a Miami en el 2010. Quisiera decir que hubo "amor a primera vista" cuando lo vi por primera vez. Pero no fue así. Ni siquiera era mi tipo. Pero yo le gusté. Uno se da cuenta de esas cosas. Y un amigo me lo confirmó. Desde que me conoció, Richard quería salir conmigo.

 

Coincidimos en varios encuentros de amigos en común. Conscientemente pospuse una posibilidad de un encuentro ente ambos.  Nunca me ha gustado dar la impresión de ser un chico fácil. Es curioso, pero en ocasiones, este tipo de estrategia suele incrementar el interés de la otra persona. Eso si, sin excesos. No es bueno asumir una actitud de "diva". 

 

Luego de un tiempo prudencial accedí a una cita.

 

La cita

Richard nació en el estado de Florida, es americano (hijo de latinos) y actualmente se desempeña como un alto ejecutivo de una importante cadena de televisión de habla hispana. De buena conversa, inteligente y muy atento.

 

Nuestra primera cita ocurrió en un lujoso restaurant que jamás pensé que podría pisar. De esos en los que una botella de vino puede ser un equivalente a un mes de salario de muchas personas (incluyéndome).

 

pareja homosexual de la mano en la callePor un momento me sentí extraño, comiendo algunos exquisitos platos que en mi vida había comido y que Richard me ayudó a escoger. Fue una velada magnífica.

 

Ese tipo de citas se repitieron en dos viajes que hice ese año y luego en mis vacaciones de Diciembre 2010. Pero como todo cuento de hadas, tenía un final: siempre tenía que regresarme a mi país.

 

A comienzos de Enero del año pasado, Richard me llevó al aeropuerto y como en las veces anteriores, me pidió que mantuviéramos el contacto. Así hicimos. Estuvimos hablando por skype a diario. Rápidamente pasaron seis meses y regresé en Junio del año pasado.

 

Mi regreso

Hasta entonces, cada vez que viajaba a Miami, una prima me buscaba al aeropuerto. Richard insistió en buscarme en esta oportunidad, cosa que accedí.

 

Al buscar mis maletas me sorprendí cuando el autoparlante del aeropuerto mencionó a alguien con mi mismo nombre y apellido, pidiendo que se acercara a una salida en particular. No creí que se tratara de mi, pero mi curiosidad hizo que me acercara a esa salida. 

 

Cuando me asomé vi a Richard que me esperaba con un ramo de rosas azules. Definitivamente el mensaje era para mi. Richard había hecho que dijeran mi nombre por el autoparlante del aeropuerto.

 

Un poco abrumado por tanta atención, Richard me invitó a quedarme en su casa en lugar de quedarme en casa de mi prima. Acepté.

 

pareja felizLlegamos a su nuevo apartamento. "El apartamento" contaba con una vista espectacular aunque casi totalmente vacío.

 

Richard cocinó esa noche y mientras tomábamos vino me preguntó si quería que lo ayudara a remodelar. Mi respuesta fue afirmativa. Quería ayudarlo en todo lo que fuera posible en mi estadía de dos semanas.

 

Richard me dijo que en dos semanas no me daría tiempo de hacer nada, con toda razón. De pronto sacó una caja del bolsillo con un anillo y me dijo unas palabras que jamás pensé que escucharía de otro hombre:

 

"Quiero que te quedes. Quiero que te cases conmigo".

 

Richard me miraba fijamente esperando una respuesta y mi cabeza seguía dando vueltas. Intentando imaginar un futuro diferente. En un país lejos de mi lugar de origen. En una relación seria. Casado con otro hombre.

 

gay marriageCuando reaccioné, recuerdo que sólo pude decir "¿no te parece una locura?, yo vivo en otro país...", a lo cual el me respondió pausadamente: "te acabo de decir que quiero que te quedes conmigo".

 

Entré en una especie de emociones. Alegría. Ternura. Amor. Miedo. Pánico. Pasión. Lo abracé. Lo besé. Todo parecía irreal... En especial cuando hicimos el amor.

 

...Hasta que finalmente acepté!

 

El presente 

Al finalizar las dos semanas regresé a mi país para pedir un permiso no remunerado de un año y regresé a Miami en Julio del año pasado. Richard y yo llevamos viviendo juntos un poco más de un año. Hace tres meses que renuncié definitivamente a mi trabajo en mi tierra natal.

 

En el tiempo que ha pasado, puedo decir él es una especie de príncipe azul sacado de un cuento de hadas. Jamás alguien había sido tan espléndido conmigo. Recientemente me regaló un auto para mi cumpleaños. Un Audi espectacular. Richard ha sido maravilloso. Mi vida ha cambiado un montón.

 

Cada vez que cuento esta historia entre mis amigos, suelo disfrutar sus caras de asombro y de incredulidad. Al terminar mi relato, casi siempre me preguntan : "¿Qué debo hacer para conseguir mi príncipe azul?". Mi respuesta es siempre la misma: viajar!!! Por hacerlo, sólo se que ahora vivo en los Estados Unidos...     

 

... y me caso!!! 

 

Rafael Axe


¿Quieres compartir con nosotros tus anécdotas, vivencias, experiencias, o cualquier cosa que se te ocurra? Con nosotros puedes hacerlo enviándola a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Con gusto publicaremos tu boceto, tu idea o tu texto en nuestra sección Confesiones de Medianoche. Anímate!! 

 

Recomendamos ver también:

 


¿Quieres compartir un comentario, observación o duda sobre este artículo o cualquier otro? Escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Mantente informado sobre cada una de nuestras publicaciones agregándonos a tu FACEBOOK y/o a tu TWITTER.


Pin It