hombre sexy en una discotecaConfesiones de Medianoche: `La humillación en la discoteca´ 

 

22.May.2017. Anécdotas.  Me llamo Gabriel. Hace poco supe de un amigo que le pasó algo similar, así que decidí escribir esta historia. Ya sucedió hace unos cuantos años ya. Yo tendría como unos 29 años y lo se porque fue a esa edad en la que me registré por primera vez en una aplicación para conocer a otros hombres: www.Manhunt.net.

 

  • Mi idea, como la de todo el mundo que se registraba o aun se registra allí, era la idea de conocer a otros hombres y tener citas con la idea de conseguir pareja. Conocí a varios. La selección no fue fácil ya que hay que filtrar/escarbar entre los siguientes "desubicados":

 

  • Los que sólo buscan sexo.

 

  • Los casados o emparejados, ya sea con alguna mujer o algún otro hombre.

 

  • Los que dicen buscar algo serio (pareja) pero tienen publicadas únicamente fotos XXX.

 

Ahora uso Grindr, pero es la misma situación. La misma gente, diferentes fotos (con suerte).

 

Recuerdo que un Diciembre conocí a alguien. Su nombre era Adrián, un tipo profesional, blanco, 1.75 cm de estatura, pecas en la espalda y delgado. Nos liberamos las fotos privadas y nos gustamos. Luego de unos tres mensajes, compartimos nuestros números telefónicos.

 

Nos escribimos y conversamos al teléfono por espacio de dos semanas. Teníamos en mente conocernos, pero ambos estábamos complicados.

 

hombre sexyEl primer encuentro, a la salida del gym

Casualmente, salí de vacaciones en Diciembre y él también. El 31 de Diciembre, mientras estaba comprando unas cosas en el automercado en horas del mediodía, se me ocurrió llamarlo para saber qué estaba haciendo, a ver si nos conocíamos.

 

Adrián me contó que estaba saliendo del GYM, por cierto, uno que queda dentro de un Centro Comercial. Era la oportunidad perfecta para pasarlo buscando. La excusa era llevarlo a su casa. El me había comentado que vivía en un edificio que quedaba en el centro de la ciudad de Caracas. 

 

Sin mostrar ningún tipo de ansiedad, le pregunté si quería que lo pasara recogiendo (ya me había dicho que no tenía carro). Para mi suerte, me dijo que si. Que lo pasara buscando, que se comería una ensalada mientras yo llegaba.

 

Rápidamente terminé de comprar mis cosas. Compré unas mandarinas para dárselas al montarse en mi carro con el fin de hidratarlo. También le compré unos chocolates. Quería sorprenderlo. Me interesaba impresionarlo.

 

Justo al llegar, decidí darle solo las mandarinas. No quería que se asustara por unos chocolates. Llegué al centro comercial. Él reconoció mi carro y yo su ropa. Adrian se montó en mi carro.

 

Cuando lo detallé me sorprendí. Ya no era un tipo delgado como se veía en las fotos. Era un tipo "papeado", con músculos. De cara, no tan atractivo como de cuerpo. Mientras le regalaba las mandarinas que había comprado para él, pensaba: "no habrá feeling".

 

hombre atractivoPero estuve equivocado. En el camino, conversamos mucho y cada cosa que me contaba despertaba más y más mi interés hacia él. Me pareció un tipo sensible, cariñoso, sexy, educado y simpático.

 

Cuando me dirigía a su casa, Adrián me pidió que lo dejara en el Sambil, otro centro comercial de Caracas. El quería comprarse unas franelas para estrenar el fin de año. La conversación era muy interesante, hasta el punto de que dimos varias vueltas hasta que a ambos se nos hizo tarde.

 

Le pregunté dónde recibiría el año nuevo y me comentó que lo haría en casa de una tía. Me dijo que luego tenía ganas de "rumbear". Yo le dije que también tenía ganas de salir luego de dar el "Feliz Año". Que lo llamaría para cuadrar.

 

Lo dejé en el centro comercial y me fui a casa de mis padres, donde tenía una cena.

 

Luego del "cañonazo" - Las señales de mal augurio

Adrián apareció luego de la medianoche del 31 de Diciembre. Comenzó a escribiéndome para desearme el feliz año y luego, en un siguiente mensaje, me preguntaba si iría con sus amigos a la discoteca.

 

En principio, halagado e intentando no mostrar mucha emoción, le dije que si. Sin embargo, le respondí que quizás no sería buena idea. Las discotecas no son lugares para citar a alguien que te interesa y que apenas acabas de conocer. Adrián insitió. No pude negarme.

 

Me pidió que lo pasara buscando a él y a un amigo por su casa.

 

hombre atractivoEran pasadas las dos de la mañana cuando los recogí cerca de la Plaza Bolívar, en el centro de la ciudad de Caracas. Me sorprendió que no fuera frente al edificio de Adrián pero no le presté atención a ese detalle.

 

Su amigo se llamaba Eduardo y ambos estaban vestidos "para matar". Con ropa super ajustada y fashion (otro detalle del cual me percaté después). Su amigo no me cayó bien. Me parecíó una de esas personas que se creen superiores al resto de los homosexuales.

 

 En la puerta de la discoteca se encontraba un "levante" de Eduardo. La diferencia era notoria. Por la forma en que estaba vestido el amigo de Eduardo, se veía que era un tipo serio. Contrastaba mucho con Eduardo. Mis alarmas comenzaron a sonar. Todo indicaba un mal augurio.

 

La humillación - El desenlace final

Fuimos a Triskel, una discoteca que quedaba (o queda) cerca de la Plaza Altamira, en Caracas. Eduardo y su amigo se quedaron un rato afuera de la disco. Adrian y yo entramos y luego de dar una vuelta al local, buscamos un amigo de Adrián, un tipo llamado Fabio.

 

Fabio era un tipo de unos 27 años, moreno claro y aunque era el más bajito del grupo, resaltaba por ser atractivo, por tener musculos y contar con "cuadritos" en el estómago.

 

Fabio acaparó la atención de Adrián toda la noche. Nunca antes me sentí tan incómodo. Yo sobraba.

 

 

Estoy acostumbrado a "rumbear" solo. Pero si hay algo peor, es estar acompañado y sentirte solo. Hubo un momento de la noche en que sentí ganas de llorar. Me preguntaba ¿qué hacía yo allí? Justo cuando pensé en irme, Adrían se me acercó. Me dijo que fuéramos a la otra sala para ver qué tal estaba el ambiente.

 

Cuando llegamos a la sala de "Crossover", Adrián me dijo que lo esperara allí, que ya volvía.

 

hombre atractivoAdrián nunca volvió.

 

Al rato, quien si regresó preguntándome por Adrián fue Eduardo. Le contesté que Adrian se había ido y que seguramente se había ido con Fabio.

Eduardo, muy seriamente me contestó que eso no era posible. Que ambos tenían que estar en la disco. Lo cual era cierto. Encontramos a Adrián en una esquina de la discoteca. Fabio, ya semi-desnudo, bailaba para él.

 

Suele decirse que los tragos suelen embellecer a la gente. Pero en mi caso fue lo contrario. Luego de un par de vodkas. Ya no era un hombre sensible, cariñoso, sexy, educado y simpático. Adrián se había convertido en un hombre cruel, superficial, vulgar y destestable, inclusive cuando intentó explicarme que Fabio era la pareja de su jefe, que Fabio estaba de visita de Maracaibo, que todo eran ideas mias y cualquier otra excusa dificil de creer luego de lo sucedido en la discoteca.

 

Sin embargo, me dije que me quedaría hasta "el final de la función". Pasadas las seis de la mañana, Adrián me dijo "nosotros nos vamos, ¿te quedas?"

 

hombre idealYo le contesté que me marcharía con ellos ya que había venido con ellos.

 

Los caballeros son caballeros aun en las circunstancias más difíciles. Salí de allí y luego de todo lo que había pasado, me ofrecí llevar a Adrián a su casa.

 

Adrián se negó. El decía que no era lógico que lo llevara al Centro de Caracas cuando yo vivía tan cerca de la disco. Adrían, Fabio, Eduardo y el amigo de Eduardo se fueron caminando a la avenida con la idea de tomar un taxi.

 

Yo me fui solo a mi carro y mientras manejaba a casa, repasaba lo sucedido en la noche. Estaba sorprendido de cómo podría cambiar la imagen de alguien en tan solo unas horas. El Adrián de la noche no tenía nada que ver con el que había conocido en la mañana de ese mismo día. De un extemo a otro. Adrián había resultado un fiasco de hombre. Nada que ver con el que había estado conversando un par semanas antes y atando cabos, descubrí muchas de sus mentiras. Llegué a la conclusión de que sólo necesitaba a alguien que lo llevara a la discoteca.

 

Vaya forma de comenzar aquel año!!!...  ¿no?

 

Gabriel S. 

 


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