torso hombre prostituto o chaperoConfesiones de Medianoche: `Mi novio es prostituto´

 

14.Nov.2015. Anécdotas. Esta semana publicamos la historia de Decepcionado, quien nos envío una anécdota bastante singular, ya que no a todo el mundo le pasa, y es que luego de nueve meses de salir con alguien, descubrió que su novio no trabajaba en el área de hotelería y turismo como le había dicho.

 

 

Su novio se dedicaba a la prostitución. En el día de hoy, nos permitimos compartir su historia.


 

Nos conocimos por chat y me gustó desde el primer momento en que lo ví. Adalberto, nombre que no es el verdadero pero que usaré para protegerlo, no sólo tenía un cuerpazo espectacular. También tenía muy buena conversa. Nunca antes había salido con alguien tan atractivo e interesante.

 

Comenzamos a salir y había mucha química en la cama. Salíamos, compartíamos mucho tiempo juntos. El me había dicho que se dedicaba al área de hotelería y turismo, pero nunca le pedí un número de su oficina ni le hice una visita a su trabajo. No tenía razones para desconfiar. Todo parecía andar bien hasta que me di cuenta que cada cierto tiempo, Adalberto recibía llamadas extrañas.

 

Un día, recién cumplidos los nueve meses saliendo juntos, Adalberto se había quedado sin saldo en su teléfono y me pidió mi celular prestado. Él hizo una llamada pero el número se quedó registrado.

 

No se cómo se me ocurrió (supongo que fue el "cuaimo" o ese don de pensar siempre en lo malo que todos llevamos por dentro), pero se me ocurrió que mi pareja me estaba siendo infiel y cuando llegué a mi casa, escribí un mensaje al número que había llamado Adalberto. Le escribí:

 

"Hola, es Adalberto, disculpa, pero no puedo ir a la cita. Será otro día".

 

Debo confesar que esperaba cualquier respuesta que confirmara una infidelidad. Pero el mensaje que recibí me perturbó mucho más:

 

"¿Cómo que no puedes venir? Hemos probado con otros pero tu eres el que nos gusta!!"

 

torso hombre que se dedica a la prostitucionQuedé ofuscado. No entendía qué podía significar aquello. Por mi mente se planteaban miles de interrogantes: ¿Cómo es eso de que mi novio "es el que les gusta"?

 

Luego de unos minutos me pregunté: ¿Adalberto ofrecerá servicios como masajista? ¿Será para mujeres o para hombres? y no tardé mucho en plantearme ¿Será que mi novio vende su cuerpo?, cosa que descarté de inmediato porque "no podía ser posible"... Pero lo era!!!

 

Mientras pensaba, me interrumpió mi teléfono móvil que comenzaba a sonar. La llamada provenía del misterioso número. No me atreví a contestar, de hecho, apagué el teléfono.

 

Los siguientes días, Adalberto estuvo muy cariñoso. Supongo que las personas que llamaron a mi teléfono, al saber que no contesté, llamaron al de él, confirmando el mensaje falso que yo había enviado en nombre de Adalberto.

 

A la semana, mientras estábamos juntos comiendo, su teléfono sonó y Adalberto hizo todo lo posible por cortar la llamada de inmediato. Era mi oportunidad de retomar el tema y al colgar le pregunté sobre la llamadaAdalberto comenzó a tartamudear y a ponerse nervioso y no pudo responderme cuando le pregunté: "Adalberto, mírame a los ojos, ¿qué es lo que está pasando?".

 

Al saber que no me respondía, le comenté sobre los mensajes de la semana anterior. Adalberto me respondió (sin mirarme a los ojos):

 

"En ningún otro trabajo hago tanto plata como la que hago... no trabajo en turismo... ofrezco servicios sexuales".

 

Sus ojos estaban vidriosos, como a punto de llorar. Los mios también. Me sentí engañado y burlado. No conocía bien a quien estaba frente a mi... y no habían pasado nueve días, habían pasado nueve meses.

 

En una siguiente fase, mi mente comenzó a repasar cada uno de nuestros encuentros. Quería estar seguro de no haber hecho nada que pudiera haberme expuesto. Había estado saliendo con alguien de muy alto riesgo y no lo sabía.

 

No se dijo más nada en la mesa. Cada quien se fue a su casa por su lado. Aunque de acuerdo con el titulo de esta historia parece que aún él es mi novio, debo decir que ya no lo somos. Terminamos esa noche. A pesar de que lo quería mucho (oh Dios, si lo quería mucho), yo no podía seguir saliendo con alguien que compartía su cuerpo con otros (y mucho menos por dinero).

 

Creo que éramos incompatibles, después de todo.

 

Decepcionado 


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