sexy man instructor de tres brazosConfesiones de Medianoche: `El instructor de tres brazos´

 

06.Dic.2015. Anécdotas. Me gusta ir al Gym. Creo que esos lugares son espacios para ejercitar el cuerpo ya sea para mantenerse en forma o para ponerse en forma.

 

Gracias a un amigo, tuve la oportunidad de visitar el Gimnasio del Boleíta Center. Disfruté mucho la visita, no sólo por la experiencia que contaré más adelante, sino también por las instalaciones, la gente bonita, pero por sobre todo, la vista al cerro Avila, la mejor vista que se pueda tener de la ciudad de Caracas.

 

Cuando llegué allí, me sentí como un niño en una juguetería, haciendo ejercicios y máquinas que no suelo hacer. No soy fan del Spinning, pero decidí entrar, colocándome en una de las bicis de la última fila, y por supuesto la más cercana a la puerta (para pasar desapercibido).

 

OK, debo confesar que lo que me atrajo a la sesión no fue el ejercicio. Fue el instructor. Un hombre blanco de cabello negro muy atractivo, corpulento, de unos 1.80 metros y pecas en la espalda, lugar donde también se encuentra un tatuaje que jamás olvidaré.

Intenté hacer todo lo que el instructor indicaba, pero debo decir que para ese entonces no me encontraba en forma (aparte de que las clases suelen ser rudas y extenuantes), así que me rendí en algún momento de la noche y decidí apoyar mis brazos en el manubrio mientras seguía moviendo mis piernas.

 

sexy man instructor de tres brazosMi corazón dejó de latir cuando el instructor se bajó de la tarima y se acercó a mi. Pero fue para decirme una palabra amable. Fue para regañarme por apoyar mis brazos en el manubrio.

 

Lo primero que pasó por mi mente fue: "¿Así es la cosa?, pues me voy!!". Sin pronunciar palabra alguna, me bajé de la bici y salí del salón de spinning para entrenar en la sala de máquinas. Estuve dos horas más entrenando, olvidé el asunto y me fui a darme un baño.

 

Al salir de las duchas otra vez mi corazón dejó de salir. El instructor de spinning se aproximaba otra vez hacia mí. Pero esta vez sólo lucía una pequeña toalla que cubría sus "partes nobles".

 

Me arrepentí de haber salido de su clase por una rabieta. Pero la situación empeoró. El instructor de spinning había había guardado sus cosas en el locker junto al mío. Yo también había salido de las duchas, pero ya me encontraba sentando en un banco frente a su locker, buscando con qué vestirme.

 

El instructor abrió su locker y se colocó frente a mi. Cuando se quitó la diminuta toalla pude ver, a escasos centímetros de mi rostro, su "tercer brazo". Resultó que el hombre era muy dotado.

 

Comencé a salivar.

 

Habían otras personas en la sala, así que en mi nerviosismo, comencé a traer todos los pensamientos más desagradables a mi mente. Algo en mi zona pélvica estaba despertando de su letargo y aun no me había puesto mis pantalones. Quería evitar un "bochorno".

Sin embargo, mis ojos, como si tuvieran vida propia, se hicieron independientes y dejaron de seguir mis órdenes, echando un vistazo a ese "tercer brazo" que se encontraba solo a centímetros de distancia.

 

sexy man instructor de tres brazosSeguía salivando.

 

Su tercer brazo era perfecto. Bello. Sin duda todo un "grandes ligas". De esos que se suele ver en las películas más candentes. Esos segundos resultaron una eternidad. Era como ver en cámara lenta cómo el entrenador secaba su cara, su cabello, sus brazos, sus hombros, su pecho, su espalda, mientras toda la zona de la cintura hacia abajo seguía descubierta. Totalmente descubierta.

 

Los pensamientos desagradables que había intentado traer a mi mente fallaron uno tras otro. Pero finalmente logré ponerme un pantalón sin que nadie notara nada. Ya me sentía a salvo.

 

Salí del gimnasio e hice una diligencias en el Centro Comercial pensando en todo lo que había sucedido. Cuando fui al estacionamiento y me monté en mi camioneta no lo podía creer.  El instructor de "tres brazos" se encontraba estacionado frente a mi, ya estaba por irse y me miraba con una sonrisa pícara, como cuando se hace una maldad o una broma. Me hizo un guiño, rió y salió manejando su carro.

 

¿Se había dado cuenta? ¿Había hecho todo eso a propósito? Mi asombro no era normal, repasando todo lo que había sucedido luego de salir de las duchas.

  

No he vuelto a ese gimnasio, pero de regresar, haré la clase de spinning completa con la esperanza de que seamos presentados formalmente y darnos la mano... o un brazo... ¿Who knows?

 

El Vouyerista Atlético 


¿Quieres compartir con nosotros tus anécdotas, vivencias, experiencias, o cualquier cosa que se te ocurra? Con nosotros puedes hacerlo enviándola a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Con gusto publicaremos tu boceto, tu idea o tu texto en nuestra sección Confesiones de Medianoche. Anímate!! 

 

Recomendamos ver también:

 


¿Quieres compartir un comentario, observación o duda sobre este artículo o cualquier otro? Escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Mantente informado sobre cada una de nuestras publicaciones agregándonos a tu FACEBOOK y/o a tu TWITTER.


Pin It